La Guardia Civil, así como la ambulancia del 061, ha tenido que movilizarse hasta la playa de Cala Nova, en el municipio de Santa Eulària, después de recibir el aviso de que un hombre habría sufrido un paro cardíaco.
Los agentes han recibido el aviso a las 11.38 horas de este viernes. A su llegado, se ha comprobado que se trataba de un hombre español de 79 años. Desde el 061 han tratado de realizarle la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), pero el resultado ha sido negativo, por lo que se ha confirmado la muerte del hombre.
N'hi ha un fartRestringir los desfibriladores en las playas de Ibiza por miedo a demandas o a la falta de formación es un error que confunde el funcionamiento de estos aparatos y la protección legal en España. Los DEA públicos están diseñados para personas sin conocimientos médicos; guían al usuario paso a paso con instrucciones de voz claras y nunca emitirán una descarga a menos que detecten un ritmo cardíaco letal específico, por lo que es imposible dañar a nadie por error. Legalmente, el "estado de necesidad" recogido en el Código Penal protege firmemente a quien actúa de buena fe en una emergencia: ningún juez va a sancionar a un ciudadano por una supuesta lesión menor cuando la alternativa era una muerte segura. Además, con el tráfico estival de Ibiza y las dificultades de acceso a ciertas playas, esperar a que lleguen la policía local o el 112 consume unos minutos cruciales en los que las posibilidades de supervivencia caen un 10% cada sesenta segundos. Disponer de DEA directamente en nuestras playas no es un riesgo legal; es una necesidad absoluta para salvar vidas cuando cada segundo cuenta.