Una residente de ses Païsses, denunciada en media docena de ocasiones por su vecino al entender éste que su propiedad estaba siendo «acosada» fotográficamente, ha sido condenada a dos años de prisión por herir al dueño de esta vivienda. El mismo juzgado responsable de esta sentencia ha impuesto otro año de cárcel al marido de la acusada por supuestamente emprenderla a golpes con dos policías locales de Sant Antoni que intervinieron tras otra disputa derivada de la anterior, ocurrida un mes después. En el juicio, la acusada llegó a afirmar que ella fue la víctima tras ser objeto de una «brutal paliza» cuando investigaba por su cuenta y riesgo supuestas irregularidades urbanísticas de su vecino. Sin embargo, los testigos señalaron que las heridas que ésta presentó -entre ellas una rotura de clavícula- fueron producto del «teatro» que escenificó.
Litigio
El problema del litigio entre estos vecinos parece estar en que los afectados se quedaron con una finca en ses Païsses que también quería adquirir la acusada. Desde septiembre de 2003 hasta febrero de 2007, se cursaron hasta seis denuncias por supuesto acoso en las que el afectado, además, requería al juzgado una orden de protección.
El incidente más grave, según ha determinado ahora la responsable del juzgado de lo Penal número 1 de Eivissa, la juez Clara Ramírez de Arellano, tuvo lugar el 30 de junio de 2004 cuando la sospechosa rondó con una cámara de fotos el domicilio de su vecino. «La acusada se abalanzó sobre la víctima golpeando a éste en la frente con una piedra», herida por la que dicha persona tuvo que recibir tres puntos de sutura, según recoge la sentencia. El afectado intentó marcharse, pero ella le empujó y le tiró al suelo. «Consiguiendo apartarla, éste se introdujo posteriormente con su compañera en el coche para marcharse. En ese momento, la sospechosa se tiró encima del capó del vehículo para impedir que se fueran».
Un vecino explicó en el juicio que observó luego cómo la mujer se arrojó seguidamente contra un muro y después volvió a lanzarse al suelo. «Instantes después llegó la patrulla de la Guardia Civil. Cuando ésta hablaba con los agentes, se desplomó hacia atrás, sin motivo aparente alguno, golpeándose contra el suelo», según el fallo señala como acreditado.
El segundo capítulo se escribió en la tarde del 24 de julio de ese mismo año en la calle Cerezo de este mismo barrio de Sant Antoni. La acusada se dirigió «de forma agresiva» al establecimiento donde estaba su vecina y compañera sentimental del anterior. Allí la agarró del pelo, suceso en el que tuvo que intervenir la Policía Local. Fue en ese momento cuando el marido de la acusada -según recoge también la sentencia- intentó impedir que los agentes separaran la pelea. El juzgado también condena a la acusada a pagar multas e indemnizaciones que superan los 1.700 euros y a su marido a más de 600 euros. En la misma sentencia, se absuelve al vecino afectado, persona que también fue juzgada.