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Juzgado un hombre acusado de romper la nariz a otro en un partido de fútbol sala

El imputado se enfrenta a una pena de más de cinco años de cárcel y a una indemnización de 35.000 euros

La Audiencia Provincial terminó ayer sus sesiones en Eivissa.

C. CUEVAS
La sección primera de la Audiencia Provincial de Palma, que ayer terminó las sesiones de trabajo que esta semana la ha traído a Eivissa, dejó visto para sentencia el caso de un hombre acusado de ser el supuesto responsable de un delito de lesiones con deformidad.

El hombre se sentaba ayer en el banquillo de los acusados por unos hechos ocurridos durante un partido de fútbol sala celebrado el 29 de mayo de 2006 entre el equipo del imputado y el del demandante. Según consta en el escrito de acusación presentado por el ministerio fiscal, después de un lance en el medio del campo en el que el acusado propinó un codazo a la víctima, ésta trotó hasta la nueva posición del imputado para darle un empujón recriminatorio por lo que le había hecho.

Fue entonces cuando, según ese mismo escrito, el acusado propinó un puñetazo en la cara al denunciante.

El golpe le provocó diversas fracturas en la nariz y en el rostro.

Para restaurarle los huesos rotos fue necesario una intervención quirúrgica que obligó a abrirle la cabeza, arrastrar la piel de la cara y colocar unas placas metálicas que la víctima tendrá que llevar para siempre. Esta intervención también ha dejado en la cabeza del agredido una cicatriz que abarca desde una oreja hasta la otra.

El supuesto agresor explicó durante su testificación que sólo había propinado un guantazo al denunciante como legítima defensa porque le estaba agarrando el cuello. Este dato fue confirmado por los compañeros de equipo del imputado, pero no por el árbitro, su asistente y los jugadores del equipo contrario.

La médico forense ratificó su informe y aseguró que las lesiones del denunciante eran más compatibles con un puñetazo que con una bofetada.

La acusación particular solicitaba para el imputado una pena de cuatro años de cárcel y el pago de una indemnización de 51.506 euros, en la que incluye el dinero que perdió la víctima por no poder trabajar como profesor sustituto de educación física, algo que llevaba esperando desde que terminó la carrera.

La defensa del acusado, en cambio, pidió la libre absolución para su defendido porque el golpe fue accidental y el imputado obró sin dolo y sin intencionalidad. También aseguró en su alegato final que la víctima buscó la agresión y que la cicatriz que presenta en la cabeza no era culpa de su patrocinado sino del médico que le operó.

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