Los dos radares instalados en la autovía de Sant Antoni comenzarán a funcionar hoy de forma oficial, ya que durante los dos semanas estuvieron en modo de prueba, informó ayer la responsable de la Jefatura de Tráfico de las Pitiüses, Ana García. Los radares se instalaron en abril y en las dos semanas que han estado funcionando a modo de prueba han detectado cuatro vehículos circulando a velocidades de hasta 180 kilómetros por hora, infracciones que son consideradas delito por el Código Penal desde mayo, según reveló en Palma el delegado del Gobierno, Ramon Socias. Además, dijo ayer García, al menos otros cinco conductores fueron cazados por los radares circulando a más de 150 kilómetros por hora.
Los aparatos están instalados en el punto kilométrico 7'900 en dirección a Vila y en el 9'600 en dirección a Sant Antoni, es decir, a la entrada y a la salida del túnel de Sant Rafel. La responsable de Tráfico en Eivissa recordó que la velocidad máxima en esta vía es de 80 kilómetros por hora. La presencia de los radares está señalizada.
«Punto negro»
García dijo que la razón por la que se han instalado los radares en esta zona es porque éste era «el principal punto negro» de la isla. Aunque ya no es así, continúa siendo un punto peligroso. En el futuro se instalarán más radares en «vías convencionales» de la isla, añadió la responsable de Tráfico.
De cara a la campaña de Navidad, García informó de que las denuncias por superar los 80 kilómetros por hora se tramitan de forma muy rápida gracias al sistema informático automatizado y centralizado en León y recordó que superar en 80 o más kilómetros por hora la velocidad permitida se considera delito en el nuevo Código Penal y que por tanto se paga con penas de prisión, además de la pérdida del carné de conducir e importantes sanciones económicas.
La jefa de Tráfico reveló que gracias a estos radares se sabe que una media de 20.000 vehículos diarios circula por la autovía de Sant Antoni y dijo que la gran velocidad a la que circulan algunos vehículos podría atribuirse a la mejora de la infraestructura, lo que, por otra parte, ha hecho que en esta vía se produzcan menos accidentes mortales o graves y que a día de hoy la carretera de Santa Eulària se haya erigido en la más peligrosa de la isla. En el año 2006 había 17 puntos negros en la isla en 2007 eran 14.
García se refirió también al descenso gradual en los accidentes que se está registrando en Eivissa. Recordó el 2005 como annus horribilis, con 30 muertos, frente a los 12 del año pasado (en realidad son más fallecidos, ya que Tráfico no computa las defunciones ocurridas más de 24 horas después del accidente).