El periódico británico Cronicle Live asegura que Colin Gradon, un inglés conocido en Eivissa por su costumbre de tapar los grafitis con pintura blanca, salvó la vida de varios viajeros el pasado martes cuando el falso techo de la sala de espera del aeropuerto de la isla se derrumbó.
Cronicle Live lo califica de héroe, porque dice que Gradon avisó con un grito a los viajeros que estaban en la sala de espera para que se apartaran rápidamente.
Gradon asegura en una pequeña entrevista que había unas 80 o 90 personas en la sala de espera y que él sintió que se produjo una fuerte vibración, consecuencia de las obras que se están realizando en el lugar, y después escuchó un ruido metálico, preludio del desprendimiento, que causó heridos.
Algo terrible
Gradon, una persona que viaja con frecuencia y ha pasado diez años de su vida en la isla, asegura a Cronicle Live que lo que le ocurrió el pasado martes es una de las cosas más terribles que nunca le han pasado en sus correrías por el mundo.