Christian P.S., uno de los británicos detenido por la Guardia Civil en la investigación por el tiroteo de Sant Antoni y condenado por la Audiencia a tres años de prisión por un delito de tráfico de drogas, volvió ayer sentarse en el banquillo. El acusado, de nacionalidad británica, fue juzgado como sospechoso de robar en una mansión de Cala Vedella. El fiscal pidió para él y otro de los supuestos implicados una pena de un año y medio de prisión. Christian P.S., ahora en libertad, negó su participación en este asunto, ocurrido en abril de 2006, cinco meses antes del tiroteo. Dijo conocer a todos los imputados por «negocios» anteriores. En su casa se hallaron el 7 de agosto de 2006, 143 éxtasis.
Los sospechosos de este robo, perpetrado en un inmueble de lujo de la calle Sierra del Mar propiedad de un compatriota de los acusados, fueron apresados el 6 de abril en un coche con matrícula francesa que ya buscaba la Guardia Civil y que pasó a escasos metros del lugar donde una patrulla cubría un accidente en Sant Antoni. Dicha intervención tuvo lugar dos horas después de que una vecina del afectado, de nacionalidad francesa, se acercara a la vivienda al ver que había junto a la casa un coche con matrícula de la provincia gala de la que ella es natural.
Lejos de saludar a unos paisanos, corrió a avisar a la Guardia Civil cuando vio a tres individuos desvalijando la mansión.
Los ladrones huyeron abandonando cuatro equipos de aire acondicionado que sacaban en ese momento. La responsable del juzgado de lo Penal número 1 de Eivissa, Clara Ramírez de Arellano, juzgó ayer a dos de los tres detenidos. Uno se encuentra desaparecido y el otro, Ian B., estaba preso por no atender a las distintas citaciones judiciales que se le realizaron. Ian B. también se declaró inocente.