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Dos horas interminables para Tomasso

El joven italiano se lanzó de cabeza al mar y se fracturó dos cervicales; el rescate fue toda una odisea

La Policlínica Nuestra Señora del Rosario, en cuya UCi está ingresado el joven italiano.

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El joven italiano Jacopo Tommaso Strinati, de 26 años de edad, disfrutaba de una beca Erasmus en Sevilla, donde se graduaba en Educación Física, y junto con otros amigos italianos que también estudian en la capital andaluza decidieron venir unos días a Eivissa. Jacopo Tommaso, además, es socorrista y profesor de natación y está familiarizado con los peligros del mar.

El 15 de mayo por la mañana él y dos amigos, Nicola Modena entre ellos, fueron a Cala Salada, y después de comer decidieron ir a la hermosa zona de rocas que hay pasada la playa, no muy lejos de Cala Saladeta, un área en la que el agua es muy transparente y el fondo, de arena. Eran las 16,30 horas, recuerda Nicola. «Tommaso se tiró el primero porque vio a otros [bañistas] que ya lo habían hecho». «Se lanzó de cabeza, muy perpendicular al agua en un punto en el que se golpeó la cabeza contra la arena». Tommaso sufrió dos fracturas en las cervicales, en concreto entre la C-4 y la C-5 y la C-5 y la C-6, con el consiguiente daño medular, explicaron ayer desde la Policlínica Nuestra Señora del Rosario

El rescate fue trabajoso. Se descartó el uso de un helicóptero porque tenía que llegar desde Mallorca y, según Nicola, el médico del 061 consideró que era demasiado tiempo. El primero en advertir que Tomasso estaba inmóvil en el agua y boca abajo fue un joven magrebí, que se lanzó al agua y le salvó la vida al darle la vuelta. Después se lanzaron sus dos amigos, el socorrista de Cala Salada y otros bañistas. Consiguieron llevarlo hasta la orilla. Tommaso sólo podía mover las manos. El paisaje es tan agreste en esa zona que no se podía andar con la camilla, así que decidieron echarlo de nuevo al mar haciendo una cadena humana de unas diez personas y tumbarlo en una especie de tabla de surf para remolcarlo poco a poco hasta la arena de Cala Salada. En este momento, destacó Nicola, se echó de menos una lancha de salvamento, que al parecer no acudió.

Una vez en la arena ya se pudo subir a Tomasso a una ambulancia y trasladarlo a la Policlínica Nuestra Señora del Rosario. Se lanzó al agua a las 16,30 y al hospital llegó a las 18,40.

Ha sido intervenido en varias ocasiones y, según los médicos, la respuesta ha sido muy buena. No obstante, sólo puede mover un brazo y aunque se espera que gracias a las técnicas de rehabilitación pueda acabar por mover los dos, lo más probable, señalan los médicos, es que la fractura de las cervicales y la lesión medular consecuente le mantenga en silla de ruedas.

El Ayuntamiento de Sant Antoni, tras este accidente, anunció que señalizaría el peligro que supone en esta zona lanzarse de cabeza al mar.

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