Desde este viernes ya se puede ver en Netflix 'Ciudad de sombras'. A simple vista podría parecer otro thriller policiaco más, de esos que enganchan para ver en fin de semana, pero este tiene una carga emocional diferente, y es que es el último trabajo que rodó Verónica Echegui antes de fallecer el pasado agosto.
La serie, que consta de seis capítulos, adapta las novelas de Aro Sáinz de la Maza. La trama nos lleva a una Barcelona turística y algo oscura, donde los edificios de Gaudí —como La Pedrera— se convierten en escenarios de crímenes brutales.
Una pareja de policías opuesta
La historia sigue a Milo Malart, interpretado por Isak Férriz, un inspector de los Mossos bastante torturado y visceral. Para equilibrar la balanza está Rebeca Garrido, el personaje de Echegui: una subinspectora mucho más cerebral y metódica.
Según cuenta Jorge Torregrossa, el creador de la serie (y responsable también de 'El cuerpo en llamas'), la idea era que fueran como la noche y el día. Al principio chocan, pero poco a poco se dan cuenta de que ambos cargan con sus propias tristezas y soledades. Es ahí donde la serie gana puntos, gracias a la química entre los dos actores.
Tanto el director como su compañero de reparto coinciden en una cosa: el personaje de Echegui creció mucho gracias a ella. En el guion ya tenía peso, pero la actriz le dio una capa extra de humanidad y talento que se nota en pantalla. "Es una pena que ella no pueda disfrutar del resultado", comentaba Férriz.
El homenaje en pantalla
Netflix ha querido tener un detalle con la actriz. Al terminar cada uno de los episodios, aparece un mensaje en pantalla: "Para Verónica Echegui con todo nuestro cariño y admiración". Un gesto sencillo para recordar a una intérprete que se ha ido demasiado pronto, a los 42 años.
Sobre si habrá segunda temporada —hay más libros de la saga—, de momento nadie quiere hablar del tema. El equipo reconoce que ahora mismo no tienen fuerzas para pensar en continuar la historia sin ella.