Michael Douglas mantiene desde hace años un vínculo muy especial con Mallorca. Su propiedad en la Isla, S'Estaca se sitúa en un enclave privilegiado en el corazón de la Serra de Tramuntana, Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 2011 . A medio camino entre Valldemossa y Deià, la finca que el actor comparte con su esposa, Catherine Zeta-Jones, se ha convertido en el refugio mediterráneo favorito de la pareja. La compra se hizo efectiva en 1990 por un coste aproximado de 3,5 millones de dólares. La posesión histórica, que perteneció al archiduque Luis Salvador de Habsburgo en el siglo XIX, cuenta con 77 hectáreas y ocho edificios.
La propiedad incluye 8 edificios independientes distribuidos a lo largo del terreno, con aproximadamente 10 dormitorios y 10 baños. Entre sus instalaciones destacan piscina, gimnasio, spa, biblioteca, bodega y zonas para invitados totalmente autónomas. El conjunto se levanta sobre un terreno de casi 100 hectáreas rodeado de viñedos, olivos centenarios y jardines con vistas directas al Mediterráneo. "Cuando vi S'Estaca por primera vez en 1990, también caí rendido a sus pies y compré la propiedad", admitía el intérprete en una entrevista a IB3.
De la decoración se ha encargado Catherine Zeta-Jones quien ha plasmando su propio estilo en cada rincón de la propiedad. La actriz galesa ha transformado S'Estaca en un espacio acogedor, sofisticado y repleto de personalidad. Sus muebles de madera conviven con tejidos orgánicos de tonos neutros y composiciones florales que aportan frescura y color a las distintas estancias. El resultado es una equilibrada combinación de elementos tradicionales, influencias mallorquinas, británicas y mediterráneas que refuerza el carácter único de la propiedad.
La presencia de la madera, uno de los elementos más destacados de la decoración, aporta calidez y conecta con el legado histórico del edificio, mientras que los detalles añaden una atmósfera elegante, cercana y acogedora. Esta mezcla de estilos refleja una apuesta por la autenticidad y el confort. La intervención ha transformado S'Estaca en un hogar con alma, un refugio familiar alejado del ritmo frenético de Hollywood y Los Ángeles, donde la tradición y la personalidad conviven en armonía.
El entorno que rodea la propiedad incluye viñedos, olivos centenarios que proporcionan aceite de la finca, jardines mediterráneos y un balcón natural con unas vistas únicas al Mar Mediterráneo. La orientación de los edificios crea espacios luminosos y abiertos al paisaje que aprovechan la luz natural y las panorámicas sobre el mar con grandes cristaleras. Su integración con el entorno es uno de los elementos más singulares de la finca. Los edificios se fusionan con la orografía del terreno, respetando los desniveles y aprovechando los accidentes naturales del acantilado para crear terrazas y miradores en distintos niveles. Esta disposición escalonada, herencia del archiduque Luis Salvador, permite que cada construcción disfrute de privacidad y vistas propias, mientras mantiene la cohesión arquitectónica del conjunto.
Según distintas fuentes locales, Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones disfrutan de largas temporadas en su residencia mallorquina, especialmente en los meses de primavera y verano. Durante estas visitas, es habitual ver a la pareja frecuentando restaurantes locales, asistiendo a eventos culturales y manteniendo conversaciones con otros residentes internacionales de la Serra de Tramuntana. Para Douglas, Mallorca es un lugar donde puede desconectar por completo de las presiones de la industria cinematográfica.
Historia de la finca
Antes de pertenecer al actor estadounidense, la finca de S'Estaca fue propiedad del archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Lorena durante el siglo XIX. Este noble austríaco, figura clave en la conservación del paisaje mallorquín, impulsó la construcción de esta espectacular residencia como regalo para su pareja. Su herencia histórica todavía permanece presente en la arquitectura del lugar, y su estructura escalonada, integrado en la roca y orientado hacia el Mar Mediterráneo. A su vez, el complejo refleja una mezcla de influencias italiana y morisca, con amplias fachadas blancas y detalles neogóticos característicos de la época.
Uno de los tesoros menos conocidos de la propiedad es el Caló de s'Estaca, un antiguo núcleo de pescadores construido por el mismo archiduque. Este enclave, situado a los pies de la finca, resulta accesible a través de un sendero de 9 kilómetros que nace en el Puerto de Valldemossa, ofreciendo un recorrido espectacular entre acantilados y vegetación mediterránea.
La integración de Douglas en la vida local de Valldemossa, municipio donde se ubica su propiedad, es cada vez más evidente y apreciada por los vecinos. Durante el verano de 2024, el intérprete celebró su ochenta cumpleaños en un homenaje a la gent gran del municipio, una tradición local que cada año reúne a las personas mayores del pueblo. El artista compartió en su cuenta de Instagram imágenes de esta fiesta, donde se le podía ver sentado en una gran mesa junto a otros vecinos de su generación. «Estoy celebrando mi ochenta cumpleaños», comentaba Douglas en la plaza de la Cartuja, decorada con manteles del tradicional estampado de llengues, un tejido típico mallorquín que simboliza la cultura y artesanía local de la Isla.
Este tipo de gestos refuerzan el vínculo del actor con la comunidad local, alejándose de la imagen de celebridad distante para convertirse en un vecino más del pequeño municipio. Para Douglas, S'Estaca representa mucho más que una segunda residencia: «Llego a sentirlo parte de sí mismo», según él mismo admite.