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Carolina Marín y su pasado balear que muy pocos conocen: vistió la camiseta de un equipo de las islas

La mejor jugadora española de bádminton de la historia visita este lunes el plató de 'El Hormiguero'

Carolina Marín en una imagen de archivo del año 2015 en su llegada a Ibiza. | Foto: Archivo

| Palma |

Carolina Marín, la mejor jugadora española de bádminton de todos los tiempos, mantuvo una estrecha relación con Ibiza. La campeona olímpica en Río 2016 militó en las filas del Bádminton Pitiús entre 2018 y 2021, un vínculo que muchos aficionados desconocen y que forma parte de su trayectoria en el deporte español. Este lunes 11 de mayo de 2026, la deportista onubense acudirá al plató de 'El Hormiguero' tras anunciar recientemente su retirada del bádminton profesional. La volantista de Huelva ha sido la única europea capaz de poner en jaque el dominio asiático en este deporte, logrando un oro olímpico, tres campeonatos mundiales (2014, 2015 y 2018), siete títulos europeos consecutivos entre 2014 y 2024, y más de una veintena de títulos internacionales.

Entre los reconocimientos recibidos destacan el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2024, el Premio Nacional del Deporte en 2014, y las Medallas de Oro y Bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo en 2014 y 2016 respectivamente. «Mi camino en el bádminton profesional ha terminado y, por tanto, no participaré en el Europeo de Huelva. Quería que nos viéramos por última vez en una pista, pero no quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello. Lo dije muchas veces. Soy consciente con mi decisión. Quería que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma, pero en la vida, las cosas no siempre pasan como queremos y tenemos que asumirlo», afirmó la deportista en un vídeo donde comunicaba su adiós a la competición profesional.

El vínculo de Carolina Marín con el club ibicenco se consolidó entre 2018 y 2021, cuando decidió enrolarse en las filas del Bádminton Pitiús. La llegada de la campeona mundial a la entidad balear se produjo de la mano del entrenador Ernesto García, quien formaba parte de su equipo técnico y desempeñaba funciones como analista táctico de rivales. El propio García reconoció a Periódico de Ibiza y Formentera que fue una «época muy bonita para el club. Estábamos en nuestro máximo esplendor a nivel competitivo en liga y vino con nosotros la jugadora de referencia. Quiso estar con nosotros en el equipo. Ya solo con ese hecho, el querer estar en el Pitiús, refleja el respeto que tenía hacia el club, hacia el trabajo que en su momento pude hacer con ella como analista táctico de sus rivales».

La idea inicial era que Carolina Marín pudiese disputar al menos un partido en casa, permitiendo que la afición ibicenca disfrutase en directo de la mejor jugadora del planeta. Sin embargo, su calendario internacional, repleto de compromisos y torneos de máximo nivel, dejaba muy pocas fechas disponibles para las competiciones domésticas. Cuando finalmente se encontró un hueco en su agenda, llegó la primera de sus tres graves lesiones de rodilla, que truncó aquellos planes. El proceso de recuperación tras la primera lesión fue largo y exigente, pero Carolina Marín se mantuvo vinculada a la disciplina del Bádminton Pitiús durante todo ese periodo.

Una vez recuperada y de regreso a las pistas, se programó nuevamente un partido para que la campeona pudiese debutar ante su afición en Ibiza. Los preparativos estaban completos, los vuelos comprados y su presencia anunciada públicamente cuando llegó una de las peores noticias de su vida. Su padre había sufrido un grave accidente laboral que, lamentablemente, le terminaría costando la vida. Esta tragedia familiar obligó a cancelar todos los planes y privó a Ibiza de disfrutar en sa Blanca Dona de la presencia de la triple campeona del mundo. La mala suerte se cebó con la deportista y con el club balear, que veían cómo las circunstancias impedían una y otra vez materializar aquel encuentro tan deseado.

A pesar de todo, Carolina Marín sí se enfundó la camiseta del Pitiús en dos ocasiones oficiales. El historial refleja que jugó con el club ibicenco contra el IES La Orden en Huelva el 6 de octubre de 2018 y el 5 de septiembre de 2020 en Benalmádena. Estaba previsto que disputase más encuentros, pero la llegada de su segunda grave lesión de rodilla volvió a frustrar esos planes. En la isla sí participó en alguna concentración deportiva para prepararse ante citas internacionales y también forjó varias amistades con compañeros de equipo.

Ibiza como centro de preparación olímpica

La relación de Carolina Marín con Ibiza comenzó realmente en 2016, antes de su fichaje por el Pitiús, cuando eligió la isla como base de entrenamiento previo a los Juegos Olímpicos de Río. La razón principal fue el clima: buscaba condiciones de humedad similares a las que encontraría en Brasil durante la competición olímpica. Esta decisión estratégica demostró la importancia que la deportista otorgaba a cada detalle en su preparación. Durante aproximadamente diez días, la campeona española entrenó intensamente en instalaciones como el polideportivo de Sa Pedrera en Sant Antoni y el pabellón de Sa Blanca Dona en Vila.

Allí trabajó junto a su equipo técnico en sesiones físicamente muy exigentes. Su entrenador, Fernando Rivas, explicó posteriormente que habían intentado reproducir en Ibiza las condiciones ambientales que encontrarían en Río, logrando así una aclimatación previa fundamental. Ese stage en Ibiza acabó teniendo un valor simbólico enorme porque pocas semanas después Carolina Marín ganó el oro olímpico en Río 2016, convirtiéndose en la primera campeona olímpica no asiática de bádminton en la historia. La preparación realizada en la isla balear quedó así asociada para siempre a uno de los mayores logros del deporte español, reforzando la imagen de Ibiza como destino de preparación deportiva de alto nivel.

Impacto en el bádminton balear

Durante sus estancias en Ibiza, Carolina Marín mantuvo un contacto estrecho con jóvenes jugadores locales del club. Realizó entrenamientos abiertos donde compartió sesiones con niños y niñas que practicaban este deporte, firmó autógrafos y se convirtió en una referencia fundamental para el bádminton pitiuso. Su cercanía y disponibilidad para con la cantera del club fueron muy valoradas por el entorno deportivo insular. En Ibiza se recuerda especialmente esa etapa porque coincidió con el momento en que la deportista onubense dominaba el bádminton mundial de forma absoluta.

Para el deporte de la isla, aquella vinculación con la número uno del ranking supuso un escaparate excepcional y ayudó a reforzar la imagen de Ibiza como lugar de preparación deportiva de alto nivel, más allá de su tradicional perfil turístico. El legado de aquellos años permanece en la memoria del club y de los aficionados baleares. Carolina Marín Martín nació el 15 de junio de 1993 en Huelva y comenzó a practicar bádminton con apenas ocho años. Desde sus inicios en el Club Bádminton IES La Orden de su ciudad natal, la deportista onubense mostró unas cualidades excepcionales que la llevaron rápidamente a destacar en categorías inferiores.

Su progresión fue meteórica, y con apenas 21 años ya se proclamaba campeona del mundo en Copenhague 2014, siendo la primera europea en lograrlo. Su estilo de juego, caracterizado por una velocidad extraordinaria, una potencia de golpeo excepcional y una capacidad táctica sobresaliente, le permitió competir de tú a tú con las mejores jugadoras asiáticas. Durante años mantuvo duelos memorables con las chinas Li Xuerui y Chen Yufei, la japonesa Nozomi Okuhara o la tailandesa Ratchanok Intanon, entre otras rivales de máximo nivel. Su carácter competitivo y su mentalidad ganadora se convirtieron en señas de identidad reconocidas mundialmente.

Las lesiones, sin embargo, marcaron negativamente los últimos años de su carrera profesional. Sufrió tres roturas graves de ligamentos en la rodilla derecha que requirieron sendas intervenciones quirúrgicas y largos procesos de rehabilitación. A pesar de ello, siempre mostró una capacidad de superación admirable, regresando a la competición en cada ocasión y volviendo a situarse entre las mejores del mundo. Su retirada definitiva deja un vacío difícil de llenar en el bádminton español y europeo.

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