El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido ante los medios de comunicación para aclarar la postura de España frente al conflicto en Irán, un día después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, haya amenazado con «cortar todos los lazos comerciales con España» por la negativa del Ejecutivo de permitir que el ejército estadounidense utilice las bases militares de Rota y Morón para su despliegue militar en Oriente Medio.
«El pasado sábado, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, que a su vez respondió bombardeando de forma indiscriminada nueve países de la región y una base británica en un estado europeo, en Chipre. Quiero, ante todo, expresar la solidaridad del pueblo español con los países atacados por el régimen de Irán», comenzaba Sánchez su declaración. De esta forma, el presidente se desmarca de aquellos que, como Feijóo, lo enmarcan como un aliado de Irán y contrario a los aliados europeos, que en este conflicto intentan arrastrar a la Unión a una guerra que, de momento, no les pertenece.
«Hace veinticinco años, otra administración estadounidense nos arrastró a Oriente Medio para eliminar las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, llevar la democracia y la libertad a Afganistán, pero desencadenó la mayor oleada de inseguridad que ha sufrido el continente desde la caída del muro de Berlín», detalló el presidente, en referencia a la ocupación estadounidense de Afganistán, que comenzó durante la administración Bush en los años 2000 y duró veinte años, tras los cuales los talibanes tomaron el poder cuando los estadounidenses se retiraron y dejaron un país devastado y entregado a los islamistas radicales. Además, hizo referencia a la inseguridad en Europa, una clara referencia a los ataques yihadistas que sufrió España durante el 11-M, tal y como sucedió también en el 7-J en Londres y otros ataques que se sucedieron por parte de «lobos solitarios» durante las décadas siguientes. También apuntó a la crisis migratoria y al aumento del coste de vida como consecuencias directas de esa incursión estadounidense en Oriente Medio, que cambió el mapa político para siempre. De esos barros, estos lodos. «Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces: un mundo más inseguro y una vida peor».
Sánchez ha aprovechado las declaraciones para desmarcarse claramente del régimen iraní de los Ayatolás, que llegaron al poder durante la revolución islámica de 1979, que derrocó al Sha de Persia Pahlavi, impuesto por Estados Unidos y el Reino Unido, y que puso al frente de Irán a los clérigos chiítas que hoy gobiernan. Aun así, Sánchez ha rechazado con aún más contundencia la beligerancia de Estados Unidos e Israel: «Es pronto para saber si la guerra en Irán servirá para hacer caer a los Ayatolás o para estabilizar la región, lo que sí sabemos es que de ella no va a salir un orden internacional mejor».
Mientras tanto, en Estados Unidos, Donald Trump está encontrando cada vez más resistencia a la idea de continuar esta guerra a cualquier coste, incluso dentro de sectores conservadores. Tras el contraataque iraní, que ha demostrado al mundo que Irán tiene capacidad militar para luchar en un conflicto largo, muchas facciones dentro y fuera del Gobierno de los Estados Unidos están tratando de parar esta ofensiva. Mientras aumentaba la tensión Oriente Medio y se sucedían los ataques, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos borraba en silencio muchos de los documentos del caso Epstein, un tema sensible que amenaza con juzgar con responsabilidades penales al mismo presidente, Donald Trump, así como a muchos de sus asociados.
A este caso hizo referencia indirectamente Pedro Sánchez, quien afirmó que «es absoutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir su cometido usen la guerra para tapar sus fracasos y llenar los bolsillos de los de siempre». Además, aclaró que la línea de acción del Gobierno de España va a ser «la misma que la de otros conflictos y crisis internacionales»: alega que el Ejecutivo está asistiendo a los españoles atrapados en Oriente Medio para regresar a España y que está estudiando medidas para paliar los efectos económicos negativos que esta crisis sin precedentes va a repercutir en la economía nacional.
En cuanto al derecho internacional, el presidente se ha posicionado «colaborando con todos los países que abogan por la paz y el derecho internacional» y «trabajando con la Unión Europea en una respuesta coordinada eficaz». Se suma así a las voces críticas dentro de la Unión al frenesí estadounidense e israelí que ha llevado a esos países a atacar unilateralmente, sin autorización del Congreso y sin comunicar a los organismos internacionales, lo que va en contra del derecho internacional y pone patas para arriba la seguridad global.
Sánchez ha afirmado que España va a trabajar «para garantizar una paz duradera en Ucrania y Palestina» y, en referencia al conflicto en Irán, «el Gobierno va a seguir exigiendo el cese de las hostilidades». Ha hecho énfasis en que España «es un miembro de pleno derecho de la Unión Europea, de la OTAN y de la comunidad internacional» y en que «tenemos que exigir a Estados Unidos, a Irán y a Israel para que paren antes de que sea tarde».
El presidente del Gobierno ha querido hacer un llamamiento al orden enunciando que «no podemos jugar a la ruleta rusa con las vidas de millones de personas», y añadió que «debemos actuar con coherencia, defendiendo los mismos valores que cuando hablamos de Gaza, Ucrania, Venezuela y Groenlandia», en una clara referencia a los valores de la tolerancia y la paz, una pequeña pulla a sus socios europeos, que apoyan incondicionalmente a Donald Trump en sus incursiones en Oriente Medio, pero que ponen el grito en el cielo en cuanto el mandatario estadounidense hace explícitas sus intenciones de anexionar Groenlandia por razones de «seguridad nacional».
En referencia a las críticas que le lanzó el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien afirmó que «si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted», Sánchez ha querido posicionarse claramente «en contra del régimen de los Ayatolás porque oprime a sus ciudadanos y mata a las mujeres», pero también se ha posicionado «en contra del conflicto».
«Algunos nos dirán que somos ingenuos, pero ingenuo es creer que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar», y añadió: «Yo creo que esta posición no es en absoluto ingenua, sino coherente».
Para finalizar, Sánchez ha rematado afirmando que «dirán que estamos solos en esta posición, pero el Gobierno de España está con los que tiene que estar: con la Constitución, con la Unión Europea, con la carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y la paz». El presidente se posiciona así en contra de las actuaciones bélicas unilaterales, sin aprobación del Congreso ni de las Naciones Unidas, como las que han llevado a cabo Estados Unidos e Israel en Venezuela, en Irán, en Gaza, en Líbano, en Yemen, en Nigeria y en otros países de Oriente Medio. «Porque la guerra beneficia a unos pocos y la paz nos beneficia a todos», ha sentenciado.
Israel finalmente logró chantajear al ingenuo Trump para que llevara a cabo su trabajo sucio y atacara a Irán sin ningún plan claro. ¡El denominador común en todo esto siempre es Israel!