«Soy la hermana de María, y su historia es desgarradora e injusta». Así comienza el relato de la petición de change.org que busca archivar el caso de secuestro parental de María V., una mujer residente en Ibiza de origen argentino que hace diez años huyó de España con su hijo menor de edad hacia un país sin revelar tras sospechar gravemente que su exmarido, el también argentino Edgardo Milessi, había abusado del hijo que tienen en común.
Huida
Las razones de la madre para huir con su hijo se remontan a 2015, cuando él era solamente un niño. En aquel año, la madre, que se había separado de Milessi hacía unos meses, quedó en «shock» después de que su hijo le pidiera que le tocara los genitales y le masajeara el ano con el dedo, entre otras señales preocupantes y siempre según la versión de María. La madre denunció el caso y comenzaron las investigaciones: un centro de psicología infantil confirmó que había indicios de abuso tras entrevistarse con el niño y con el padre, quien mostró nerviosismo y verborrea durante la entrevista y trató de esquivar las preguntas.
Los informes psicológicos no pudieron confirmar la presencia de abuso, ya que consideraban que los indicios eran insuficientes para probar la supuesta conducta que se le achacaba al padre. El niño presentaba por aquel entonces un «funcionamiento psicológico inmaduro»: se negaba a hablar, como muchos otros niños que han pasado por un fuerte trauma. Fue entonces cuando la madre decidió poner rumbo a un país desconocido. Hoy, su hijo ya es un adolescente, y lleva una vida «lo más normal posible».
El abogado defensor de María, Diego Herchhoren, afirmó al diario argentino El Diario de Carlos Paz: «En el año 2015 mi defendida denunció con pruebas forenses que su hijo estaba siendo abusado sexualmente por el Sr. Edgardo Milessi, algo que el tribunal de instrucción de entonces se negó a investigar, incluso llegando a sugerir que las patologías que presentaba el menor como la dilatación anal eran parte de una 'autoexploración', o que las dificultades en el habla se debían a una 'sobreprotección materna'. Lo que ha ocurrido años después, es que el Sr. Milessi ha sido condenado doblemente por abusos, entre otros a una niña menor de edad y refleja un patrón de conducta»,
Condenado por abuso sexual
En los años posteriores, el padre de la criatura continuó trabajando en un estudio de tatuaje en Ibiza. Durante ese tiempo, fue denunciado por dos mujeres, una de ellas menor de edad, que declararon que el acusado realizó tocamientos de índole sexual mientras las tatuaba. Los detalles son escabrosos.
«La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Balears ha condenado a E.J.M.O. a cinco años de prisión por abusar sexualmente de una clienta a la que estaba tatuando en Eivissa en junio de 2022. El Tribunal le impone la prohibición de comunicarse y aproximarse a menos de trescientos metros de la víctima durante siete años. La Sala le condena también a pagarle 15.000 euros en concepto de daño moral», reza la sentencia.
«A los pocos minutos de comenzar la realización del tatuaje, provechando la posición en la que estaba la víctima y que ésta no llevaba bragas, el procesado, al tiempo que realizaba el tatuaje, introdujo de forma inconsentida los dedos de la mano izquierda en la vagina de aquella y comenzó a moverlos en su interior, todo ello durante aproximadamente veinticinco minutos no interrumpidos», señalan los jueces. Estos hechos se consideran probados según la Audiencia Provincial de Palma. Según la sentencia, la perjudicada sufrió una gran angustia y temor al procesado y «no pudo reaccionar frente a lo sucedido, quedando paralizada, ante el temor de que el procesado pudiera hacer algo peor si se movía».
A esta denuncia se le suma otra, de la misma índole: Milessí habría supuestamente realizado tocamientos en los genitales de otra turista, menor de edad, mientras la tatuaba, aunque la causa se archivó. Ahora, la defensa de María busca que levanten la orden internacional de captura que pesa sobre ella, tras conocerse la naturaleza de los hechos probados del exmarido, condenado por abuso sexual. El abogado de María, Herchhoren, argumenta que las sentencias condenatorias que pesan sobre el tatuador constituyen «un elemento objetivo de grave riesgo para el menor» y justifican «la huida de la madre conforme al Convenio de La Haya de 1980 y el Reglamento Bruselas II, ambos aplicables en España». Ahora, la hermana de María ha lanzado esta iniciativa en change.org para reunir firmas para conseguir que su hermana pueda volver a España sin ser detenida y poder vivir con normalidad junto a su hijo sin temor a represalias.
Mi mujer es boliviana, lleva más de 20 años cotizando en este país. Tiene un hijo con discapacidad intelectual, y ni siquiera en la pandemia pidió ninguna ayuda al estado. Y recela de la regulación que propone el gobierno porque como madre ve cuando llegó a España había mas seguridad y menos delincuencia de la que hay ahora. Que cada uno saque sus propias conclusiones.