El Consistorio de Sant Antoni aseguró este viernes que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «seguirán actuando» en la zona donde un comerciante alertaba esta semana sobre la venta de drogas en la vía pública por parte de un grupo de camellos.
Este empresario decidió este viernes no abrir su negocio por miedo a represalias y no sentirse seguro y, además, tuvo que soportar que algunos desaprensivos le insultaran y amenazaran a través de su cuenta de redes sociales.
El Ayuntamiento explicó que se ha puesto en contacto con el afectado y ha concertado con él una reunión esta próxima semana para abordar la problemática.
Fuentes municipales recordaron que la zona es un punto de control habitual por parte de la Policía Local y de la Guardia Civil y allí se seguirá actuando para prevenir estas acciones delictivas, según comentó el Consistorio.
Al mismo tiempo, Sant Antoni aprovechó para reclamar más efectivos de la Guardia Civil y combatir así estos delitos, además de exigir la modificación de la ley para intervenir con mayor contundencia frente al menudeo de drogas.
Cabe recordar que un comerciante de Sant Antoni, propietario de un negocio situado en la calle del Mar, expresó esta semana su hartazgo ante la situación que este verano se está dando frente a su local. En concreto, denunció cómo un grupo de jóvenes de color, residentes en el edificio Tanit, usan la puerta lateral del inmueble como un ‘narco punto’, vendiendo las 24 horas del día todo tipo de sustancias sin ocultarse e incluso dando voces para atraer a posibles compradores. Hasta el momento, los comerciantes tienen fichados a cuatro de estos jóvenes camellos.
En un mensaje difundido en redes sociales y que se ha viralizado, este comerciante explicó cómo habían ido a la Guardia Civil de Sant Antoni para denunciar los hechos, asegurándoles los agentes que no podían hacer nada. Además, recordó que el local se encuentra muy cerca de un colegio y por allí pasan a diario «cientos de criaturas».
La persona que ha hecho esta denuncia pública aseguró que, cuando intentan llamarles la atención, los jóvenes les increpan y amenazan, por lo que temen regresar a su negocio para abrir y encontrar algún daño en el local.
El comerciante lamentó que está pagando un elevado alquiler, abona religiosamente sus impuestos, para que después deba pasar por esta situación que nunca antes se había producido y que comenzó cuando se desmanteló un narco piso en el edificio Tanit. «Cada cinco minutos baja un chico diferente a entregar una papela», insistió.
EivissencUsted cree que es normal que la Guardia Civil no pueda hacer nada??? Que lo hagan en su país, donde di que le cortan las manos ma aquí recogemos lo.peor de lo peor y a callarse y pagar impuestos como tontos