El tren Iryo, que sufrió el accidente con uno de Renfe el pasado domingo por la tarde en Adamuz (Córdoba), avanzó descarrilado durante más de un kilómetro. Según informan fuertes del sector ferroviario, el tren habría destrozado tanto la vía como la catenaria (estructura metálica superior de la que los trenes toman la energía a través del pantógrafo). Aun así, se desconocen por el momento las causas por las cuáles se provocó el siniestro.
El accidente se produjo después de que el convoy descarrilara en una recta poco más de 200 km/h, lo que provocó el choque con un Alvia que circulaba en la vía contigua. Los expertos ferroviarios, según explica La Razón, el tren tarda muchos metros en detenerse por la inercia y el gran tonelaje.
Actualmente, más de 220 guardias civiles se encuentran trabajando en la zona, entre ellos los del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO), para esclarecer los hechos y encontrar los cadáveres de las víctimas durante el siniestros. Aun así, las conclusiones dependen del Comité de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el órgano independiente adscrito al Ministerio de Transportes en España, el cual el informe indica que los vagones del tren Iryo fueron los que descarrilaron en la entrada de la estación de Adamuz e invadieron la zona paralela.