Los familiares de los fallecidos y los heridos en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) del pasado domingo recibieron este martes «el cariño de todo un país» de la mano de los Reyes, que han querido valorar «cómo han sido atendidos» y trasladarles su apoyo «desde el máximo respeto».
Un día después de asistir en Grecia al funeral de la princesa Irene, hermana pequeña de la reina Sofía, Felipe VI y la reina Letizia llegaron este martes al pequeño municipio cordobés de Adamuz, en plena Sierra Morena, donde el domingo descarrilaron dos trenes de alta velocidad, lo que ha dejado hasta el momento 41 víctimas mortales.
El tren Iryo
En torno a las 12.30 horas, los Reyes visitaron el puesto de mando ubicado junto al tren Iryo, que descarriló primero, acompañados de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero; el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, entre otras autoridades. Después se dirigieron a la zona donde están los últimos vagones del Iryo que viajaba de Málaga a Madrid, destrozados por el descarrilamiento, y desde unos metros de distancia, en el andén, fueron informados de los detalles del suceso.
A casi un kilómetro de distancia en el otro sentido, pero a la vista, se encuentra el tren Alvia que hacía el trayecto Madrid-Huelva y que descarriló tras el choque, donde se centran ahora las tareas más difíciles.
Durante una hora, Felipe VI y la reina Letizia conocieron los trabajos que se desarrollan por parte de los diferentes equipos de emergencia y seguridad desplegados y pudieron hablar con la Guardia Civil, la UME, diferentes cuerpos de bomberos, Policía Local o Protección Civil, y también con vecinos y voluntarios que acudieron a auxiliar a las víctimas. Lo hicieron rodeados de una gran expectación mediática que no cesó a lo largo de su visita a los principales lugares de la tragedia.
Noticias
Tras estar en la zona cero del accidente, los Reyes se dirigieron al centro cívico Poniente Sur, ya en Córdoba, convertido en punto neurálgico para los familiares que esperan noticias de aquellos allegados que viajaban en los trenes y donde pudieron hablar con los profesionales que los están atendiendo.
Un conjunto de vecinos no quiso perderse la visita de Felipe VI y la reina Letizia a su ciudad, una cita que transcurrió sin incidentes, pese a algún grito esporádico de «Puente, dimite ya», en referencia al ministro de Transportes. Con diez minutos de antelación sobre el horario previsto llegaron después los Reyes a su última parada, el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, donde están ingresados algunos de los heridos, a quienes trasladaron su apoyo y afecto, al tiempo que agradecieron el trabajo del personal sanitario que les atiende.
En declaraciones a los periodistas a las puertas del hospital, Felipe VI manifestó que quisieron visitar a los afectados para «apoyarles y darles cariño» desde «el máximo respeto» y con la «voluntad de transmitirles el cariño de todo el país». «Ha sido un impacto muy, muy fuerte», añadió el Rey, y «no solo para los afectados», sino también «para Córdoba, para Andalucía, para Huelva y en todos lados», por lo que mostró su «cariño» y «solidaridad» con todos ellos.
«Un país tiene muchas maneras de manifestar su nivel y su fortaleza y una de ellas es cómo se atienden las emergencias, cómo se coordinan todos los servicios y cómo las personas se sienten amparadas y protegidas ante una situación que nadie puede saber cuándo ocurre», apostilló.
La reina Letizia manifestó que «todos somos responsables de no retirar la mirada» ante un trágico suceso como este y de ahí «el valor que supone ser conscientes de esa vulnerabilidad compartida», y el «valor de tantas personas, profesionales y vecinos» que han querido «identificarse con ese dolor y dar lo que tenían», ya sea «su capacidad profesional o lo que podían ofrecer a estas personas».