La Audiencia de Málaga ha condenado a un hombre por abusar de la hija de su pareja con la excusa de hacerle masajes y tras suministrarle infusiones para dormirla. Además, tenía instaladas en el baño y en el dormitorio cámaras espías con las que grababa a la menor, y también poseía otras imágenes de pornografía infantil. Por estos delitos se le condena a una pena de 14 años.
Según se declara probado en la sentencia de la Sección Primera, a la que ha tenido acceso Europa Press, el acusado fue pareja de la madre de la niña desde 2016, conviviendo con ambas en una localidad de la provincia de Málaga desde que la menor tenía once años. Uno de los hechos sucedió cuando la víctima tenía 14 años.
Así, se señala que el procesado, «con la excusa de hacer a la menor un masaje porque ella estaba mal de la espalda y el cuello, le realizó tocamientos», aunque ella «le decía que parase». En otras ocasiones, según el Tribunal, le ofreció a la menor hacerle masajes, negándose ella.
Asimismo, la Sala considera hecho probado que algunas veces el hombre le suministró a infusiones «en las cuales había puesto sustancias con propiedades ansiolíticas o hipnóticas, con el fin de que cayese en un sueño profundo», momento en el que la desnudaba y realizaba igualmente dichos actos.
También realizaba grabaciones de vídeo en las que recogía imágenes de ella a través de las cámaras espía ocultas había instalado en el dormitorio de la entonces menor y en el baño que utilizaba la misma, «a fin de obtener imágenes de ella desnuda o de carácter íntimo», afirma la resolución.
Fue el novio de la chica quien descubrió de forma accidental dos cámaras de grabación que el procesado había sujetado con bridas debajo del lavabo enfocando a la zona de la taza del baño y otra en un dispositivo oculto tras un enchufe situado frente a la cama donde dormía la menor, enfocando hacia la cama.