La SD Ibiza se estrelló de bruces contra el Sant Andreu en el Campo Municipal de Sant Rafel en la mañana de este domingo. El equipo de Raúl Casañ se despidió de cualquier posibilidad de obtener un resultado positivo en la primera parte, que se saldó ya con un irremontable 0-3 adverso.
No fue una primera mitad de intenso y claro dominio de los catalanes ni mucho menos. El juego estuvo igualado y las ocasiones fueron contadas. Sin embargo, el premio en este deporte siempre es para el que más veces introduce la pelota dentro de la portería independientemente de superioridad o control, y ahí se llevó la palma el conjunto visitante, que hizo de la pegada su mejor argumento.
El cuadro de José Ignacio González llegó cuatro veces al marco de Edu Frías y transformó tres dianas. Efectividad prácticamente total en el guion que cualquier entrenador habría firmado. Cada error local se pagó con una losa demasiado pesada.
El encargado de dar el primer golpe fue Marcos Mendes. El delantero se quedó completamente solo ante el portero y no perdonó por bajo. Los jugadores de la Esedé reclamaron que la jugada no había sido legal por una posible falta en el inicio de la acción, pero el colegiado dio validez al tanto. Era el minuto nueve de juego y el Sant Andreu ya mandaba en el tanteador.
El segundo tanto se produjo en el minuto 26. Alexis García se adentró en el área por la parte derecha y lanzó un obús ante el que nada pudo hacer el guardameta local. Acto seguido, Edu Frías salvó el tercero en un cabezazo de Carlos Blanco, demostrando reflejos y orgullo bajo palos. No pudo evitar que la diferencia creciera un minuto después, en el 29, en un zapatazo de Andreu Hernández desde fuera del área que silenció el recinto. En media hora de juego, el choque había quedado resuelto y el golpe anímico fue evidente en los rostros rojillos.
El equipo ibicenco sólo llegó al área rival en el tiempo de descuento. Álex Sánchez forzó un córner con un disparo exterior y ese mismo saque de esquina estuvo a punto de aprovecharlo Diego Jiménez en el segundo palo. El árbitro pitó el final de estos primeros 45 minutos, que dejaron muy tocado al cuadro local y obligaban a apelar a la épica.
Segunda mitad
Algo tenía que cambiar en la segunda parte para soñar con el milagro de la remontada. Raúl Casañ movió el banquillo e introdujo un doble cambio de inicio: Pep Vidal y Carlos Gilbert por Adrián López y Cabezas.
Los locales salieron al campo con buena actitud, olvidándose del marcador y centrándose en hacer su trabajo. A los cinco minutos tuvieron la mejor oportunidad posible para recortar distancias y meterse en el partido: un penalti. Pepe Bernal asumió la responsabilidad desde los 11 metros, pero el portero adivinó la intención y despejó su disparo. El panorama no podía pintar peor y la frustración comenzó a pesar.
Diego Jiménez y Álex Sánchez, este por partida doble, rozaron el primer gol de los pitiusos en acciones llenas de intención, pero les faltó precisión en la definición. Finalmente, el 1-3 se produjo en el minuto 71 por mediación de Carlos Gilbert, en una acción en la que Marcos Mendes salió mal parado y tuvo que ser sustituido entre gestos de dolor.
Los ibicencos lucharon hasta el final, empujados más por el orgullo que por la claridad de ideas, pero el Sant Andreu resistía sin excesivos apuros, bien plantado y sin conceder espacios. La empresa se complicó más cuando el central Diego Jiménez fue expulsado en el minuto 84, acción que terminó de enfriar cualquier conato de reacción.
Luego, Josep Señé, exjugador de la UD Ibiza, estrelló el balón en el larguero en un lanzamiento de falta directa. No necesitó ese tanto el equipo catalán, que se llevó los tres puntos de un Campo Municipal de Sant Rafel que no fue el fortín de otras ocasiones y que despidió a los suyos con aplausos de ánimo pese al duro golpe que supuso la tremenda efectividad de su adversario.