El Gasifred cumplió con los pronósticos, pero lo hizo a través del sufrimiento y la fe. En una tarde de emociones al límite, los azulinos lograron una victoria de oro ante el Jaén que mantiene vivo el sueño del playoff. Y lo hicieron de la forma más agónica posible. Un gol de Vicent Valdés jugando con portero-jugador, a tan sólo 18 segundos del final, desató la locura y salvó tres puntos que parecían escaparse.
El duelo comenzó con un Jaén valiente, presionando alto desde el primer instante y buscando portería cada vez que encontraba un resquicio. Les faltó puntería, pero dejaron claro que no habían viajado para ser comparsa. La primera gran ocasión, sin embargo, fue para el cuadro ibicenco. Uge se plantó solo ante Conejo, pero el guardameta reaccionó con reflejos felinos para enviar el balón a córner.
Con el paso de los minutos, los ibicencos fueron asentándose en el partido y ganando terreno. Caruso, Ramón Vargas y Usama comenzaron a inquietar la portería visitante, pero fue Enzo Báez el que encontró premio en una contra mediado el primer periodo. El golpe obligó al técnico jiennense, José Fernández, a detener el partido con un tiempo muerto. No le gustaba lo que veía y tocaba reorganizar a sus hombres.
Las tablas llegaron en el minuto 14. Buitre, a pase de Ramón Vargas, marcó a placer en el segundo palo. Cuando todo hacía indicar que se llegaría al descanso con empate, una gran acción individual de Titín, que pivotó a la perfección ante Valdés, supuso el 1-2 con el que terminó la primera mitad.
Tras el descanso, el Gasifred salió con otra energía. Apenas habían pasado dos minutos cuando Buitre volvió a aparecer, esta vez tras un pase de Faly, para devolver las tablas al marcador. El pabellón despertó y el equipo azulino olió la sangre. Cinco minutos después, Ramón Vargas culminó la remontada tras robar en tres cuartos, y poco después Uge, aprovechando un córner ejecutado por Faly al segundo palo, ampliaba la ventaja.
El Jaén intentó reaccionar y paró el partido, pero la charla técnica no surtió efecto. Los minutos pasaban y el Gasifred dominaba el encuentro, aunque sin lograr sentenciarlo. Conejo, muy seguro bajo palos, evitó que la diferencia fuera mayor.
Entonces llegó el momento del todo o nada. A falta de cuatro minutos, el Jaén apostó por el portero-jugador y el riesgo tuvo recompensa. Joselillo, primero, y Escribano, después, a solo 1’30’’ del final, devolvieron el empate y silenciaron momentáneamente el pabellón.
Pero el Gasifred no estaba dispuesto a rendirse. Con el reloj consumiéndose y el sueño del playoff pendiendo de un hilo, los azulinos también apostaron por jugar de cinco. Y cuando el partido agonizaba, llegó el momento decisivo: Faly encontró el pase perfecto y Vicent Valdés empujó el balón a la red a falta de 18 segundos.
El pabellón estalló. El Gasifred había vencido al tiempo, al rival y a la presión. Logró así tres puntos que valen mucho más que una victoria: mantienen vivo el sueño.