Desastre total. La UD Ibiza vio este domingo cómo el CD Eldense le pasó por encima como una apisonadora en la segunda mitad y encajó su segunda derrota consecutiva. El 3-0 fue contundente y un golpe de realidad para una escuadra celeste que está más cerca del descenso que del playoff. Preocupante.
En la primera parte, la Udé no se arrugó ante un conjunto azulgrana poderoso en su casa. Y eso que el duelo arrancó con un sobresalto mayúsculo. Borja Calvo mandó el balón a la red en el primer minuto, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Fue el primer aviso de una batalla que prometía intensidad.
La respuesta no tardó en llegar. Apenas cinco minutos después, Davo aprovechó un error grosero de Manu Molina en el área y sirvió un balón de oro a Fran Castillo, que rozó el gol con un disparo que lamió el poste. .
El equipo de Miguel Álvarez creció con el paso de los minutos. Se sintió cómodo en el intercambio de golpes, plantó cara y rozó el gol en una contra que olió a gloria, con Theo Valls como guía y David García quedándose a centímetros de culminarla. Las espadas estaban en todo lo alto y el partido, vivo, vibrante e indomable.
Davo encontró la red en el minuto 35, pero el grito de gol volvió a quedar atrapado en la garganta. Otra decisión arbitral lo anuló por una tímida falta del delantero sobre el central que ni la revisión echó atrás. Antes del descanso, la polémica quiso su cuota de protagonismo con una posible mano de Unai Medina que, tras la revisión, quedó sin castigó. El empate sin goles sabía a tregua, a calma antes de la tormenta.
Y la tormenta llegó. Tras el paso por vestuarios, el Eldense desató toda su furia en cuestión de minutos. Primero avisó la UD Ibiza con un remate de Davo que obligó al guardameta a una intervención de mérito. Sin embargo, en la siguiente jugada, el golpe fue certero. Rober Ibáñez bajó con elegancia un balón llovido del cielo, tomó unos metros de ventaja sobre Unai Medina con su control orientado y definió con precisión quirúrgica para abrir el marcador.
Ahí empezó el derrumbe. Apenas unos minutos después llegó otro mazazo. Un error de Del Omo en área propia sirvió el gol en bandeja a Borja Calvo, pero este disparó al palo. El rechace llegó a Clemente, que no perdonó el 2-0. La UD Ibiza, que había competido de tú a tú en la primera parte, comenzó a desdibujarse.
Cuando el equipo aún trataba de recomponerse, llegó la sentencia. Nacho cometió penalti en el minuto 67 y Dioni Villalba no falló desde los once metros. 3-0. Silencio y fin de la historia.
Lo que quedaba de partido fue un ejercicio de supervivencia para una Udé completamente superada por el vendaval local. Ni las sustituciones ni el cambio de dibujo –el cuadro unionista pasó a jugar con una defensa de tres– sirvieron de nada. Lejos quedó aquella versión sólida y ambiciosa que había plantado cara a los grandes del grupo. Esta vez, el equipo se vio superado, sin respuestas ni ideas ante el conjunto de Claudio Barragán, que jugó a lo que quiso en estos segundos 45 minutos.
La derrota deja cicatrices. El sueño del playoff se difumina y la clasificación empieza a apretar por abajo. La UD Ibiza marcha decimotercera en la clasificación y el horizonte cambia de forma inquietante. Quizá ya no se trate de mirar hacia el ascenso, sino de asegurar la salvación. El tiempo dirá. Aún todo es posible, pero el margen es cada vez menor y el peligro del descenso empieza también a asomarse.
IbizageEl CD Ibiza jugará en la categoría que se gane en el campo. Cosa que no puede decir la UD, la cual, no estaría donde está si no fuera por el dinero que puso para comprar una plaza, que perdió en el terreno de juego.