«El regalo a nivel profesional, lo que pido es ganar el partido. Ganarle al Alcorcón sería un regalo fenomenal». Así empezó Miguel Álvarez, en el día de su cumpleaños, la rueda de prensa previa al encuentro contra los madrileños. El técnico de la UD Ibiza señaló que lo que quiere es «poner al equipo en la parte de arriba, que es donde se merece. Se nos está resistiendo, pero estamos trabajando en ello».
Al ser preguntado por cómo fue la semana tras la dura derrota en Elda, Álvarez se sinceró: «Cuando pierdes, no es lo mismo que cuando ganas, que son todo sonrisas. Cuando pierdes, es todo un poco diferente. Lo que no cambia es la planificación de trabajo, la exigencia en el día a día, pero cuesta un poquito más, no te voy a engañar».
El técnico sí valoró positivamente la intensidad con la que entrena el equipo: «A mí me gustaría que la gente viniese más y lo viese. Cuando ves el día a día, lo ves en directo, entiendes más las cosas. Sigues siendo crítico, pero la crítica es más constructiva. El fútbol es una profesión difícil, diferente. No depende sólo del trabajo, pero ese trabajo lo tienes que completar día a día independientemente del resultado. No te puedes salir de un camino claro, que es trabajar al 100% para poder jugar al 100% el partido. El entrenamiento depende sólo de nosotros y eso es lo que yo quiero que se instaure: una cultura del trabajo, del esfuerzo y preparar las semanas. Cuando pasa un partido, ya se acabó. El tiempo pasado sirve para aprender y analizar qué ha pasado. Casi todos los equipos pierden más que ganan y hay que estar en el camino que te enseña a ganar. Eso es entrenando cada día. En el fútbol hay factores de suerte que no podemos controlar, pero no podemos perder la cultura del esfuerzo, que es lo que nos llevará a estar más cerca de ganar».
Miguel Álvarez también puso en valor la dificultad del encuentro: «De los últimos 13 partidos sólo han perdido uno. El Alcorcón está en una racha muy larga de resultados, es verdad que empata bastantes partidos, pero sí es un equipo que en esta segunda vuelta ha cogido un camino diferente. Está compitiendo muy bien y es muy difícil meterle mano. Pero bueno, nosotros en casa, con nuestra gente, somos más fuertes. Pegamos un patinazo con el Marbella, pero somos más fuertes en casa». «Hemos trabajado muy bien y sabemos cuáles son las fortalezas del Alcorcón», añadió, recalcando su poderío a balón parado.
El técnico celeste también fue preguntado por si una tercera derrota le podría costar la continuidad. «Desde que he llegado aquí, he llegado con toda la tranquilidad del mundo a trabajar. A veces los resultados no van con el trabajo. Yo estoy muy contento con el trabajo que está haciendo toda la gente de mi alrededor. En el fútbol, hay cosas que no puedes controlar. A mí lo que me ocupa es el Alcorcón. No me gustaría que pasara. Yo sólo me veo ganando al Alcorcón. Sólo me veo ganando el mayor número de partidos aquí. Y sólo me veo entrenando también el próximo año a este equipo. No puedo estar pensando que me van a echar», respondió.
A lo largo de su intervención, el preparador insistió en que todos los partidos son importantes y que no hay que cambiar el discurso ni el foco, ni mirar hacia abajo ni hacia arriba, sino centrarse en el día a día y seguir trabajando.
Por último, sobre el déficit de puntos que tiene el equipo: «Indudablemente, yo pensaba que iba a tener más puntos. Creo que hemos merecido más puntos, sobre todo fuera de casa. Pero bueno, estamos en una media de un punto y medio por partido. Hasta hace un par de jornadas íbamos con una media de dos puntos por partidos, que no lleva el primero. Es muy difícil esta categoría. Tenemos que coger un ritmo de crucero. Al principio empatamos muchos partidos, pero ahora no los hemos empatado. Se han ido puntos que quizás merecimos. En esta categoría es muy difícil ganar partidos seguidos y echo en falta tener más estabilidad a nivel de partidos, al salir fuera a competir, a veces, un empate parece que no es nada, pero es un buen resultado en esta categoría tan igualada».