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Primera RFEF

Cuarto tropiezo seguido de una UD Ibiza que se aleja del 'playoff'

El equipo celeste no pasa del empate sin goles contra el Algeciras y está a siete puntos de la zona de ascenso

Bebé dispara a puerta durante el partido entre el Algeciras y la UD Ibiza. | Foto: UD IBIZA

| Algeciras |

La UD Ibiza empieza a sentir cómo el sueño del playoff se le escurre entre los dedos como arena fina. En el feudo de Algeciras, los celestes firmaron un empate sin goles que supo a poco y que pesa como una losa en el tramo decisivo de la temporada.

La Udé presentó sorpresas en su once. Jugó con dos 'nueves' (Javi Eslava y Svensson) y Fran Castillo se quedó en el banquillo. Bebé y Mazeya ocupaban las bandas de un centro del campo en el que Theo Valls estuvo acompañado por David García.

El partido arrancó con un trueno. Apenas habían pasado seis minutos cuando Javi Avilés, en una falta directa, efectuó un latigazo desde la frontal que hizo temblar el larguero. El eco de ese disparo fue casi un presagio: habría ruido, tensión y batalla, pero no gol. El equipo ibicenco respondió con orgullo, con Mazeya filtrando un pase mortal que Javi Eslava acabó rematado tras una ocasión embarullada. La acción acabó en saque de esquina.

Pero si algo marcó la primera mitad no fue la claridad, sino la incertidumbre. El fútbol se vio interrumpido una y otra vez por la sombra de la duda. Un gol anulado a Juanma tras revisión encendió las gradas y los ánimos. Después, dos posibles agresiones, una por cada bando, quedaron en el limbo tras revisarse con la herramienta del Football Video Support.

El juego se espesó, como si el destino se negara a avanzar. Entre ese barro, sólo uns pocos destellos: un intento lejano de Bebé, una volea de Avilés y una última gran ocasión antes del descanso en la que Mazeya rozó la gloria tras una mala salida del portero, pero un defensor se encargó de desviar su tiro con marchamo de gol.

La segunda parte

Tras el intermedio, los de Miguel Álvarez dieron un paso al frente. El equipo celeste tomó el timón del partido. Dominó el ritmo y empujó con insistencia, pero sin encontrar la llave que abriera la puerta del gol. Porque dominar no siempre es vencer y el fútbol, caprichoso, exige precisión donde el cuadro pitiuso solamente encontraba voluntad.

Bebé trató de desatascar el partido con un centro que Svensson no pudo rematar y con un disparo que se marchó fuera. Javi Eslava tuvo en sus botas una oportunidad clara tras un centro de Arnau Solà, pero de nuevo el desaciero pasaba factura. Cada acercamiento era una promesa incumplida. Cada minuto, un recordatorio de lo mucho que estaba en juego. El Algeciras resistía atrincherado.

Los cambios en la UD Ibiza buscaron reavivar la llama: piernas frescas, nuevas ideas y un último aliento. Pero el gol seguía siendo esquivo, casi una quimera. Mazeya volvió a rozarlo en el 82, con un disparo desde el vértice del área que exigió a Iván Moreno a volar. Cuando el partido agonizaba, el destino aún guardaba un último sobresalto: un error defensivo de la Udé que pudo convertir el empate en tragedia. Por suerte para los unionistas, Manin tiró fuera.

El pitido final no fue solo el cierre del encuentro. Fue un golpe de realidad. Siete puntos separan ahora a la UD Ibiza del anhelado playoff, con apenas 21 por disputarse, y el abismo del descenso acecha a sólo tres. El sueño no está muerto, pero empieza a desvanecerse seriamente. En este tramo del camino, cada paso en falso resuena como un eco de despedida. La situación es preocupante para una Udé que encadena cuatro partidos sin ganar.

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