La temporada de la UD Ibiza está muy lejos de lo esperado. A falta de siete jornadas, sus opciones de playoff son prácticamente nulas y quizás haya que empezar a mirar más lo que está por debajo que lo que está por encima. Los ibicencos atesoran 40 puntos para navegar a siete del Europa, el equipo que marca el playoff, y tres por encima del descenso, que ocupa el Tarazona. Faltan 21 puntos, que es un mundo, pero la realidad es que para alcanzar el objetivo prácticamente habría que ganar casi todos los partidos.
Los datos históricos no acompañan a los celestes. En la corta vida de la Primera RFEF, fundada en la temporada 2021/22, suele ser necesario alcanzar los 60 puntos para jugar el playoff. De hecho, cuando arranca la temporada y se habla de esas barreras o metas clasificatorias, esa suele ser la que fija la fase de ascenso, aunque obviamente a veces no es suficiente y otras sobran puntos. El playoff más caro estuvo en 64 puntos y el más barato en 58, el curso pasado.
Esto, trasladado a los intereses ibicencos, se traduce en que si los de Miguel Álvarez hiciesen pleno, acabarían con 61 puntos. La realidad invita a pensar que esa cifra daría para meterse, pues la igualdad que hay este curso invita a pensar en un playoff barato en cuanto a números. Pero esa misma realidad invita también a pensar que no se alcanzará dicha cifra. Es de ser muy optimista pensar que un equipo que solo ha ganado 10 partidos en toda la temporada ahora vaya a hacer una serie de seis o siete victorias en los últimos siete encuentros.
Muchos rivales
Además, la situación clasificatoria no se traduce únicamente en tener que recortar siete puntos con el Europa. Hay otros siete equipos que están entre los barceloneses y los ibicencos. Es decir, que en este esprint final dependes de que esos siete clubes fallen más. En definitiva, prácticamente obligan a la Udé a ganar todo lo que queda. El margen de error es minúsculo. Y el peso de la realidad aplasta prácticamente cualquier esperanza. Aunque, mientras haya vida...
También parece muy osado estar haciendo cuentas con el playoff, cuando amenaza mucho más cerca el descenso. Es cierto que el proyecto y la plantilla invitan a mirar hacia arriba, pero, otra vez, la realidad. La plantilla no está dando el nivel esperado. Parecía que empezaba a carburar, pero no. Otra vez la realidad y aquello de que los árboles no dejan ver el bosque.
40 puntos, posición decimotercera y el Tarazona con 37. Entre medias, Torremolinos, el próximo rival, con 39, y el Nàstic con 37 también. Por delante, el Antequera con 41, que viene en caída libre. No parece que vaya a haber muchos más invitados a esa pelea, pero nunca se sabe qué equipos podrían acabar hundiéndose en el tramo final. Por debajo, el Betis Deportivo, con 32 puntos, parece que ya va tarde en su intento de remontada.
Los números históricos del descenso en Primera RFEF oscilan entre los 43 y los 47. En tres ocasiones, con 43 puntos se hubiese conseguido la permanencia, pero en dos hizo falta llegar a los 47. Esta liga también invita a pensar que será una salvación cara. En clave celeste, seguramente con dos o tres triunfos pueda ser suficiente, pero mejor alejar esas dudas y fantasmas cuanto antes.
De hecho, el calendario es propicio para que la UD Ibiza se pueda olvidar del descenso. Las dos próximas jornadas se juegan en Can Misses y son contra el Torremolinos y el Sevilla Atlético, el último clasificado. Todo lo que no sean seis puntos será una nueva decepción. Todo lo que no sean seis puntos será mirar al descenso con preocupación. Pero, si llegan los seis, quizás se vuelve a abrir la puerta de la esperanza.