La SD Ibiza sabe que ganando un par de partidos debería ser suficiente para lograr la permanencia directa, pero que quizás hagan falta más puntos para evitar el playout. Quedan cuatro encuentros que terminarán de decidir todo y el de este domingo, a priori, es el más complicado de ellos. Los de Vila visitan al Reus (12.00 horas), un equipo de la zona alta que quiere jugar el playoff.
Los de Raúl Casañ se presentarán en territorio catalán con un margen de cinco puntos sobre el Barbastro, que recibe en su feudo al colista y podría apretar las cosas muchísimo, y de uno sobre el Mestalla. El filial valencianista es el equipo que ocupa posición de playout y recibe al líder, el Sant Andreu, que si gana ascenderá. Los tramos finales de liga obligan a mirar a varios partidos, pero de poco sirve si no haces tus propios deberes. La empresa rojilla no es sencilla ni mucho menos, más teniendo en cuenta que en toda la liga solo han conseguido ganar un partido fuera de casa. Eso sí, suman siete empates y cuatro de estos son en sus últimas cinco salidas.
Por su parte, el Reus no está en su mejor momento. No ha ganado en sus dos últimos compromisos ligueros y en casa encadena tres partidos sin conocer la victoria. Unos pinchazos que le han hecho perder su pequeño colchón y ver cómo el Barça Atlètic y el Terrassa le presionan ya a tan solo un punto.
Exigencias por arriba y exigencias por abajo. Esos son los ingredientes de un partido que no es definitivo, pero sí importante, pues la liga ya está en sus últimos suspiros. En la previa del choque, Casañ señaló: «Es un partido y un rival duro. En su casa, con unos 3.000 o 4.000 aficionados, jugándose el playoff… Será muy difícil, pero nosotros vamos allí con el objetivo de sumar y competir. Tenemos que sacar partido de los pequeños detalles y evitar esos despistes que en muchos partidos nos han impedido sumar. Tenemos que estar muy convencidos de que podemos ganar a cualquiera, pero necesitamos sacar puntos en estos dos desplazamientos que tenemos para poder afrontar los dos últimos en casa mucho más tranquilos. Todos los equipos se están jugando cosas y la dificultad es enorme. Nosotros tenemos que puntuar lo máximo posible y lo más rápido».