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Primera RFEF

La UD Ibiza toma oxígeno tras vencer al Juventud de Torremolinos

Theo Valls, de la UD Ibiza, controla el balón con el pecho ante la mirada de Ribeiro, del Juventud de Torremolinos. | Foto: UD IBIZA

| IBIZA | |

La UD Ibiza firmó este domingo una victoria crucial con la que rompe una racha de cuatro encuentros seguidos sin ganar. Ante el Juventud de Torremolinos (2-1), el conjunto celeste no solo remontó por primera vez en el curso, sino que dio un golpe sobre la mesa en su lucha por escapar del abismo y seguir soñando con la gloria del ascenso.

Miguel Álvarez, entrenador celeste, apostó por el mismo once y sistema que la semana pasada empató sin goles en Algeciras. Eso sí, acabó cambiando de opinión con el transcurso de los minutos en la primera parte.

El duelo comenzó de la peor manera posible. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando Ribeiro, al acecho como un depredador en el área, aprovechó un rechace para silenciar Can Misses. Un mazazo tempranero.

La Udé, lejos de temblar, respondió de inmediato. En un abrir y cerrar de ojos, Javi Eslava emergió en el cielo del área para conectar un cabezazo implacable tras un centro de Bebé. El empate no sólo equilibraba el marcador, sino que devolvía el alma a los locales.

A partir de ahí, el partido se convirtió en un asedio. La Udé tomó el mando, empujó, insistió y golpeó una y otra vez la muralla rival. Bebé, Svensson y Valls lo intentaron sin premio, mientras el destino jugaba con fuego: el poste salvó dos veces a los celestes tras los tiros de Fran Gallego y Camacho.

En la banda, Miguel Álvarez no se conformaba. Veía que la batalla exigía algo más y actuó. En el minuto 38, movió ficha: Fran Castillo por Svensson e Izan por Mazeya. El enfado del hispano-sueco le llevó a golpear el banquillo y levantar la indignación de algunos espectadores.

Lo cierto es que su decisión encendió la chispa y la respuesta fue inmediata. Al filo del descanso, cuando el tiempo se agotaba, Izan puso un centro envenenado desde la derecha. El balón se lo tragó el central Mérida y apareció Fran Castillo para remontar. Control con el pecho, mirada hacia la portería, disparo seco y gol. Can Misses rugía. La remontada, por fin, era real.

La segunda mitad fue dominio, control y autoridad. La UD Ibiza se adueñó del ritmo, del balón y del partido. Cerró filas atrás y lanzó ataques en busca de la sentencia. Fran Castillo, desatado, rozó la gloria en varias ocasiones y Theo Valls también obligó al guardameta a una intervención milagrosa.

El rival, desdibujado, sobrevivía como podía. Solo el marcador lo mantenía con vida, un 2-1 que sabía a poco ante la superioridad local. Los minutos se consumieron sin sobresaltos, como una victoria que ya tenía dueño. Incluso el tercero estuvo cerca, con un zapatazo de José Albert y un remate de Davo en el área pequeña que arrancaron el aliento de la grada.

No hicieron falta más goles. La UD Ibiza consiguió una victoria crucial, se aleja de la zona de descenso, que está a cuatro puntos, y sigue mirando hacia arriba, aunque el sueño del playoff es complicado. El tiempo dirá.

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