El FC Luchador y el Ayuntamiento de Sant Antoni han querido mostrar su rechazo a cualquier acto violento en el mundo del fútbol. Tras el botellazo propinado por un integrante del cuerpo técnico del primer equipo de citado club a un juez de línea el domingo, las dos entidades han decidido salir al paso para condenar este tipo de acciones.
El comunicado del Luchador dice lo siguiente: «Queremos expresar nuestro más firme rechazo a cualquier forma de violencia, agresión o comportamiento antideportivo dentro y fuera de los terrenos de juego».
Eso sí, el club justifica que el botellazo fue accidental: «Christian Núñez, miembro de nuestro cuerpo técnico, lanzó un botellín de agua al suelo con la mala fortuna que impactó al juez de línea. Acto seguido pidió disculpas al afectado y muestra su arrepentimiento por lo vivido en el terreno de juego fruto de la tensión e importancia del enfrentamiento».
«Condenamos enérgicamente cualquier incidente de este tipo y mostramos nuestro apoyo a todas las personas que hayan podido verse afectadas. Asimismo, reiteramos nuestro compromiso de trabajar activamente para fomentar un entorno seguro, inclusivo y respetuoso para jugadores, cuerpos técnicos, árbitros, aficionados y todas las personas que forman parte del fútbol», sentencia el Luchador.
El Consistorio
Por su parte, el Ayuntamiento de Sant Antoni «lamenta los hechos ocurridos el pasado domingo durante el encuentro de Liga Regional entre el Luchador y el Sant Jordi, disputado en el Campo Municipal de Sant Antoni». «Los comportamientos agresivos son absolutamente inadmisibles y contrarios a los valores fundamentales del deporte, que deben basarse en el respeto, la convivencia, el juego limpio y la deportividad. Las instalaciones deportivas municipales deben ser espacios seguros, de encuentro y formación, especialmente para los más jóvenes, y nunca escenarios de violencia», explicó en un comunicado.
"Ante esta situación, consideramos necesario recordar la importancia de mantener en todo momento el respeto hacia el equipo arbitral y entre todos los participantes en cualquier evento deportivo. Queremos también hacer un llamamiento a clubes, deportistas, cuerpos técnicos, familiares y aficionados para sumar esfuerzos en la erradicación de cualquier forma de violencia en el deporte y seguir fomentando un clima de respeto en nuestro municipio», continúa la nota.
«El Ayuntamiento continuará colaborando con las entidades deportivas para prevenir este tipo de situaciones y promover los valores positivos del deporte», sentenció el Ayuntamiento de Sant Antoni.
Los hechos
Los hechos se produjeron el pasado domingo en la decimoséptima jornada de Regional. En el minuto 88, el integrante del cuerpo técnico vio una tarjeta amarilla y, un minuto después, fue expulsado por, según el acta, acercarse al asistente número 1 en los siguientes términos: «Me cago en la hostia, la concha de la lora». El acta explica que «una vez expulsado, lanzó con fuerza excesiva un bidón de agua de 750 mililitros de material PVC, estando ese bidón medio lleno de líquido, impactando en el brazo derecho de mi asistente número 1 a la altura del codo. El bidón quedó deformado debido al impacto y el codo del asistente, inflamado y con rojez».
Eso conllevó la suspensión del partido. El acta detalla lo siguiente: «En el minuto 89, tras la agresión, decido suspender el partido […] con el resultado de 0-1. Cuando se fueran a cumplir los 90 minutos, se iban a añadir cinco minutos y 30 segundos de descuento».
Denuncia
Tal y como avanzó en exclusiva Periódico de Ibiza y Formentera, el árbitro asistente afectado por el botellazo interpuso una denuncia ante la Policía Nacional. De esta forma, el asunto ahora se mueve por dos vías: la penal y la disciplinaria.
El Comité de Competición de la Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) dará a conocer este miércoles, tras analizar toda las informaciones y alegaciones recibidas, su decisión sobre la posible sanción que pueda recibir el integrante del cuerpo técnico del Luchador.