La noche de este miércoles en el Cine Regio de Sant Antoni se abrió como un escenario de grandes gestas, donde lo mejor del deporte ibicenco se reunió en su particular fiesta anual. El Consell d’Eivissa celebró los Premis de l’Esport 2025 con una gala cargada de emoción, en la que cada nombre resonó como un triunfo compartido, pero donde uno brilló con luz propia: el del billarista Jonás Souto, símbolo de una temporada extraordinaria que lo ha elevado al Olimpo de los dioses de su modalidad deportiva.
El jugador del Club Billar Eivissa-Ilusions Pool no sólo ha competido con los mejores del planeta, sino que ha conquistado escenarios internacionales al alcance sólo de los elegidos. Su 2025 está tejido con triunfos de alto calibre: campeón en el Seattle Nineball Open y en el TAOM V10 Open de Helsinki, dos de las pruebas del circuito profesional World Nineball Tour (WNT); subcampeón en el exigente UK Open, también del circuito mundial, y doble medallista de bronce en el International 9 Ball Open de St.
Augustine y el Beasley Open de Raleigh. A ello se suma un dominio incontestable en el ámbito nacional, con los títulos de campeón de España absoluto en bola-8 y bola-9, además de una constelación de finales y puestos de honor en torneos de Bucarest, Dubái, Hanoi o Gandía que consolidan su regularidad en la elite.
Terminó el año el decimotercer puesto del mundo en el ranking WNT y séptimo de Europa en la clasificación de la Mosconi Cup. Souto ha llevado el nombre de Ibiza a las mesas más exigentes del planeta, construyendo una narrativa de ambición, talento y constancia que encontró su culminación emocional en Sant Antoni, donde fue nombrado el mejor deportista de Ibiza por segunda vez en su carrera –la anterior fue en 2020 tras haberse proclamado campeón del mundo sub-19.
La gala, sin embargo, fue también un mosaico de reconocimientos que dibujan el ecosistema deportivo insular. El compromiso firme con el deporte tuvo nombre propio en Trasmapi, distinguida como mejor entidad patrocinadora por sostener con hechos el crecimiento de clubes y deportistas. La dimensión humana y organizativa fue encarnada por Sasha Roig, premiado como mejor persona física por su decisiva contribución a la gestión y desarrollo de múltiples disciplinas en Ibiza y Formentera.
En el ámbito colectivo, la delegación de baloncesto fue reconocida como mejor delegación federativa por su impulso al deporte base y sus logros competitivos, mientras que el Club Deportivo San Pablo, cuyo primer equipo logró la salvación en su debut en Segunda División, reafirmó su condición de referente del fútbol sala femenino al alzarse como mejor equipo del año. El Club Atletismo Sa Raval, en el marco de su 25 aniversario, fue coronado como mejor club deportivo tras una temporada brillante dentro y fuera del país.
La emoción se tornó homenaje en las menciones especiales, con el recuerdo a título póstumo de Pere Ribas Planells por su trayectoria y compromiso con la comunidad; el reconocimiento a Paco Yeste por décadas dedicadas a la formación deportiva y otro premio a la Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) en su centenario.
También hubo espacio para la inclusión, con una distinción a la Asociación de Deporte Adaptado de Ibiza y Formentera (ADDIF) por abrir caminos donde antes había barreras. Además, en esta gala se se estrenó el premio al mejor deportista masculino y femenino en edad escolar, que recayeron en las promesas de bádminton Sofía García y Álvaro González.
Pero en el centro de la noche quedó la figura de Jonás Souto, erguida como un faro. En cada título, en cada final, en cada mesa conquistada lejos de casa, hay algo más que resultados: hay una identidad que se proyecta y una isla que se reconoce en la excelencia de los suyos. Ibiza celebró, sí, pero sobre todo se vio reflejada en el pulso firme de un deportista que ha sabido convertir el silencio del billar en una épica que ya es patrimonio de todos y en un altavoz para la isla que pocos podían imaginar.