La SD Ibiza encara hoy, en un domingo con horario unificado –todos los partidos arrancan a las 12.00 horas– una auténtica final por la permanencia. El conjunto ibicenco recibe a la UD Poblense en la última jornada de liga con la obligación de ganar al tiempo que fija su mirada en otros campos. No hay margen de error ni cuentas alternativas y lo primero de todo es ganar. Y es que cualquier opción de salvación pasa primero por ahí.
El equipo que dirige Raúl Casañ llega a esta decisiva cita en la decimocuarta posición con 37 puntos, a dos de la zona de permanencia. La ecuación es exigente: el conjunto rojillo necesita imponerse a su rival y esperar a que el Castellón B no gane en casa al Girona B o que la UE Olot pierda frente al Valencia Mestalla. Solo así podrá completar una carambola que le permita seguir un año más en la categoría.
El propio Casañ reconoce la dificultad de la situación: «La pena es que no hemos podido llegar a este partido con la faena hecha y no dependemos de nosotros. Tenemos que ganar nuestro partido y esperar a que se dé algún resultado». El técnico insiste en la necesidad de centrar todos los esfuerzos en lo que depende del equipo: «Lo importante es enfocarnos en nuestro partido. Eso es lo que está en nuestra mano y lo que tenemos que hacer es jugar y esperar una carambola».
La temporada ha sido especialmente dura para el conjunto ibicenco, que ha dejado escapar numerosos puntos en los minutos finales. Una dinámica que ha terminado por condenar al equipo a jugárselo todo en la última jornada. «Ha sido un año duro. Todo se ha dado en contra, con muchos puntos perdidos al final, en el alargue, pero es lo que se ha dado. No podemos mirar atrás. Cuando acabe, haremos la valoración. Ahora, a nuestro partido», señaló el entrenador.
Enfrente estará un rival sin urgencias clasificatorias. El Poblense, tercero en la tabla, tiene asegurada su posición y ya piensa en el playoff de ascenso que disputará la próxima semana. Este contexto hace prever rotaciones en el conjunto mallorquín, dando minutos a futbolistas menos habituales. Una circunstancia que, lejos de ser una ventaja clara, puede generar incertidumbre. «Ha hecho un campañón y va a proteger a sus principales futbolistas y a los que tenga tocados de cara al playoff. Dará más oportunidades a muchos jugadores que han estado todo el año trabajando y no han tenido esos minutos. Para nosotros es un arma de doble filo», explicó Casañ.
El técnico, no obstante, tiene claro que el planteamiento no debe variar: «Juegue quien juegue, tenemos que ir a ganar. Si estamos bien, vamos a ganar. Si tenemos nervios o preocupación, pues se nos hará difícil». La gestión emocional será, por tanto, uno de los factores clave en un partido marcado por la tensión y la presión.
En cuanto al apartado de bajas, la SD Ibiza no podrá contar con Sergio Rico, Monti ni Edu Frías. Aun así, el vestuario es consciente de lo que está en juego y confía en competir al máximo nivel.
Con todo por decidir, la SD Ibiza se encomienda a su afición y a una última bala para lograr la permanencia. Noventa minutos separan al equipo de un desenlace que puede ser dramático o heroico. Ganar es el primer paso. Después, tocará mirar de reojo a otros campos y confiar en que, esta vez sí, la suerte caiga del lado ibicenco.