En torno a las 22.00 horas, en la planta baja de la ya convertida en célebre estructura inacabada de Punta Xinxó, se desataban las llamas. Este incendio que, si bien no trascendía ni pasaba a mayores, supone la gota que colma el vaso para la paciencia de unos vecinos que llevan ya años conviviendo con un asentamiento de chabolas e infraviviendas que, lejos de vivir su punto y final, tal y como lo han hecho otros asentamientos en el último mes en la isla de Ibiza, no para de incrementar su población.
Los bomberos recibían el aviso a las 22.30 horas y se desplazaban hasta la zona de urgencia. Afortunadamente, cuando llegaron, el fuego había sido controlado y no tuvieron que lamentarse heridos. Se desconoce cual fue el motivo de las llamas, aunque en este tipo de asentamientos, sin conexión eléctrica, es habitual el uso de fogones de gas que ya produjeron incendios similares en, por ejemplo, Can Rova II.
Los vecinos, hartos
El asentamiento, tal y como aseguran los vecinos, ha experimentado un incremento exponencial de llegadas en las últimas semanas, coincidiendo con el inicio de la temporada turística. Esto, a simple vista, se puede comprobar por el hecho de que por primera vez las cuatro plantas del edificio se encuentran ya ocupadas.
De esta manera, los vecinos calculan que en la actualidad pueden residir allí más de un centenar de personas, una cifra superior a las más de 80 (87, según el conteo que llevó a cabo la Policía Local de Sant Josep- que se contabilizaban el año pasado), aunque reconocen la dificultad de precisar el dato con exactitud. Los ocupantes instalan tiendas de campaña y colocan lonas para evitar la visibilidad desde las viviendas colindantes, lo que en cierta manera también dificulta ese conteo.
Uno de los aspectos que más llama la atención de los residentes de la zona es la distribución de la ocupación dentro del edificio. A pesar de que el inmueble cuenta con una superficie amplia, las tiendas de campaña se concentran exclusivamente en la fachada orientada hacia las casas de los vecinos, mientras que el resto del espacio permanece vacío.
Esta circunstancia ha generado suspicacias entre los afectados, que se muestran sorprendidos por esta distribución tan peculiar. De hecho, esto les lleva, aunque sin ninguna prueba explícita, a preguntarse si existe algún tipo de acuerdo tácito para proteger la imagen de los hoteles del entorno a costa de quienes viven justo enfrente.
Problemas de convivencia
La situación genera distintas molestias cotidianas. Los vecinos se sienten permanentemente observados y soportan un ruido de fondo constante procedente de las conversaciones de los ocupantes. A ello se suman los malos olores derivados de la ausencia de instalaciones sanitarias en el edificio y los residuos que, con el viento, terminan llegando a las viviendas próximas. Hace dos semanas, la propiedad realizó una limpieza general y retiró con camiones una gran cantidad de basura acumulada, por lo que de momento el entorno se ve más despejado.
En el plano administrativo y judicial, los vecinos aseguran encontrarse entre dos posiciones que, lejos de avanzar hacia una solución, parecen alimentar la dilación. El Ayuntamiento de Sant Josep, denuncian, ha mantenido el silencio administrativo, alegando que el expediente se encuentra en tramitación y que no puede facilitarse información sobre su estado. Por su parte, la propiedad ha impugnado el fin de la licencia decretado el año pasado —cuyo paso siguiente era la demolición— y ha comunicado formalmente al Consistorio josepí su intención de retomar los trabajos de construcción.
Los vecinos inciden en su sensación de que ninguna de las dos partes actúa con voluntad real de resolver el problema y que cada movimiento no hace sino para ganar tiempo. No se sienten respaldados ni protegidos por la administración local,y advierten de que la acumulación progresiva de personas, unida a la falta de infraestructuras, podría derivar en situaciones de mayor gravedad, como un incendio u otro tipo de accidente.
Por si fuera poco, este mismo viernes por la mañana se ponían en contacto con Periódico de Ibiza y Formentera para explicar que, supuestamente, unos moradores de ese asentamiento habrían increpado, bajos los efectos del alcohol, a vecinos de la urbanización colindante.
Situación administrativa
El 16 de mayo del pasado 2025, tras reunirse la junta de gobierno del Consistorio y algunos de los propietarios de las viviendas colindantes, el alcalde del municipio, Vicent Roig, explicó que se había logrado la caducidad de la obra y que, aunque los procesos son lentos, refiriéndose a una posible demolición, el alcalde desligó este procedimiento de la seguridad y limpieza de cara a esos vecinos.
Sin embargo, poco después, Cala Xinxó S.L., empresa propietaria de la estructura ocupada de Punta Xinxó, presentaba un recurso de reposición contra dicha resolución al considerar esta resolución nula de pleno derecho ya que el informe jurídico en el que se basa la Junta de Gobierno para declarar la caducidad de la licencia no es válido porque no ha sido redactado por un funcionario público sino por «personal que presta servicios de asesoramiento legal en base a un contrato administrativo». En este sentido, Cala Xinxó S.L. apunta que dicho informe «carece de la objetividad e imparcialidad exigible».
De hecho, este mismo año, en un comunicado emitido por la propia empresa aseguraban que procedían «a dar inicio los trabajos de construcción amparados por la licencia de modificación durante el transcurso de la ejecución de las obras de la licencia 431/06».
Llama la atención que, en medio de esta disputa jurídica, el inmueble aparezca a la venta por nada menos que 55 millones de euros en la web de Idealista. En la descripción del anuncio se define el lugar como « una experiencia única que combina el lujo contemporáneo con la belleza natural de la isla».
Prueba de que la empresa no considera finalizada la adjudicación de obra es que vende el inmueble como si fuera un producto acabado: «Sumérgete en el lujo absoluto con nuestras 261 habitaciones suite, diseñadas para proporcionar el máximo confort y estilo. Cada suite es un santuario de paz y serenidad, equipada con comodidades de primera clase y decorada con un gusto exquisito. Desde balcones privados, disfruta de vistas panorámicas del Mar Mediterráneo y los paisajes impresionantes de la isla».
Respuesta institucional
Respecto a posibles novedades en el proceso de caducidad de la obra, este rotativo preguntó la semana pasada -de manera previa a que se produjera el incendio- al Ayuntamiento de Sant Josep, que respondió que «no hay ninguna novedad al respecto. La licencia del edificio está caducada, aunque esa situación ha sido recurrida ante los juzgados. La principal novedad es que la propiedad ha decidido finalmente, después de varios requerimientos, proceder a la limpieza de la zona».
Más allá de lo meramente judicial, en cuanto a su labor, desde el Consistorio josepí aseguraron que «en cuanto a la actuación policial, la Policía Local realiza visitas periódicas, acude al lugar y mantiene entrevistas con los ocupantes, recordando que no pueden permanecer allí. En este momento estamos a la espera de que se ejecute el desahucio de estas personas, derivado de la denuncia presentada por la propiedad en su momento. Por nuestra parte, estamos actuando dentro de nuestras competencias y realizando todo lo que podemos hacer en este ámbito».
Actuación policial
Justo este viernes la Policía Local de Sant Josep publicaba un vídeo en el que se puede observar a los agentes entrando en el interior de la estructura inacabada. Lo que muestran las imágenes son unas condiciones «insalubres, nocivas y altamente peligrosas», según explican los propios agentes, para el centenar de personas que viven en el lugar.
Según avanza el vídeo, la persona encargada de grabar comparte su sorpresa con lo que se encuentra en el lugar: desde agua estancada, que provoca la acumulación de mosquitos, hasta olores fortísimos como consecuencia de que los moradores realizan sus necesidades en una de las plantas y esto baja a lo largo de las otras plantas del edificio. Se encuentran también con una inmensa acumulación de basura que hay en el lugar. En el post que realizan indican también que en este asentamiento hay «insectos y roedores», de estos últimos, muchos de ellos ya muertos.
Además, existen graves riesgos estructurales, como es evidente en una estructura inacabada, como «ausencia de barandillas, suelos irregulares, agujeros, socavones y elementos metálicos peligrosos», tal y como explican desde el cuerpo policial, en lo que es una situación que también afecta gravemente a los vecinos de la zona al verse «limitada su intimidad y tranquilidad en sus propios hogares».