La UD Ibiza afronta hoy (16.15 horas) una visita de máxima tensión al campo del Hércules en un duelo marcado por la decepción y la necesidad. A falta de solamente tres jornadas para el final del campeonato en Primera Federación, ambos equipos llegan empatados con 47 puntos y con un objetivo muy distinto al que se habían marcado el pasado verano. Lo que debía ser una pelea por el ascenso y el playoff se ha convertido en una carrera contrarreloj por asegurar la permanencia cuanto antes.
El encuentro aparece como una oportunidad de oro para dejar prácticamente sellada la salvación. La zona de descenso la marca actualmente el Tarazona con 42 puntos, por lo que una victoria supondría un paso casi definitivo para evitar sufrimientos en las dos últimas jornadas. Nadie imaginaba hace unos meses que dos proyectos confeccionados para regresar al fútbol profesional llegarían a este punto del curso mirando más hacia abajo que hacia arriba.
La igualdad entre ambos conjuntos es absoluta, tal y como reconoció el técnico celeste, Miguel Álvarez, en la previa del choque. «Es un partido atractivo, con dos equipos que teóricamente partían con un objetivo y al final luchan por otro», explicó el entrenador de la UD Ibiza. «Hay una igualdad tremenda, porque estamos con 47 puntos, hemos ganado los mismos partidos, hemos empatado y perdido los mismos partidos. La única diferencia es que ellos han encajado más goles», añadió.
El cuadro ibicenco llega además con la intención de dar continuidad a las buenas sensaciones ofrecidas en las dos últimas semanas (0-0 en el feudo del Villarreal B y 4-0 contra el Sanluqueño) y evitar cualquier complicación innecesaria en el tramo final liguero. Miguel Álvarez espera un partido intenso en un escenario exigente, donde el Hércules acostumbra a crecer con el apoyo de su afición. «Si no les salen las cosas, aprietan de verdad. Y si les salen, pues aprietan mucho más todavía», advirtió el preparador celeste.
La clave para la UD Ibiza pasará por controlar el ritmo del partido y minimizar las individualidades del rival. «Veremos si somos capaces de llevar el partido al lugar que nosotros queremos y que sufran con nosotros. Hay que llegar a portería, hacerle ocasiones y no dejarle maniobrar mucho a la gente que, con recursos individuales, pueden cambiar el partido. Allí tienes que salir muy enchufado y muy activado», señaló.
Enfrente estará un Hércules que comparte la misma sensación de frustración. Su técnico, Beto Company, reconoció que tanto los alicantinos como la UD Ibiza estaban diseñados para aspirar a mucho más. «Somos dos equipos con grandes aspiraciones de volver a Segunda y buenas plantillas», apuntó. El entrenador herculano recordó además la profunda remodelación que realizó el conjunto ibicenco en el mercado invernal y cómo llegó a ilusionarse con una reacción que finalmente no tuvo continuidad: «Hicieron un cambio profundo en el mercado invernal y durante un momento parecía que sí, pero se quedaron en ese momento».
En el apartado deportivo, la UD Ibiza llegará al encuentro con varias bajas. No estarán disponibles Nacho, José Albert, Izan, Unai Medina ni Sergio Díez, todos ellos lesionados. Especialmente delicada es la situación en el lateral derecho, ya que los dos últimos ocupan la misma posición. Todo apunta a que Manu Pedre, al igual que la semana pasada, volverá a adaptarse como carrilero para cubrir una demarcación castigada por los problemas físicos.
Con todo, el objetivo es claro para los celestes: ganar, respirar y cerrar de una vez una temporada muy por debajo de las expectativas generadas.