La Peña Deportiva ya se ha puesto el mono de trabajo. El equipo peñista ha llevado a cabo su primer entrenamiento de pretemporada este jueves en el Campo Municipal de Santa Eulària. Es la primera piedra de un camino que tiene como meta la permanencia en Segunda RFEF.
El recién ascendido equipo ibicenco trabajará duro para conseguir la salvación tras ascender de Tercera. Mientras las sesiones de entrenamiento ya se han puesto en marcha, el club todavía ultima la incorporación de más jugadores para una plantilla que, a día de hoy, conforman 15 futbolistas.
La entidad de la Villa del Río cerró la renovación de los siguientes jugadores: Mubarak, Ander Montori, Ale Vera, Salinas, Marc Fraile, Carlos Moreno, Samu Pinto, Lautaro y Nico Ortiz. A estos nueve futbolistas se suman los seis refuerzos anunciados hasta la fecha: Dani Ortiz, Edu Frías, Juanmi Heredero, Joan Marí, Juan Silva y Dani Sancho.
El entrenador de la Peña Deportiva, Ramiro González, explicó que estos primeros entrenamientos servirán para que el grupo empiece a conocerse y vaya cogiendo ritmo antes de aumentar la intensidad del trabajo. "Estos tres primeros días son para romper un poco el hielo entre nosotros, sudar y comenzar a preparar el cuerpo", señaló el técnico, quien avanzó que será a partir del lunes cuando el equipo afronte sesiones con una mayor carga de trabajo para llegar en las mejores condiciones posibles al inicio de la competición.
El preparador peñista no escondió cuál será el principal objetivo del conjunto de Santa Eulària en su estreno en Segunda RFEF. "El presupuesto dice que vamos a luchar por salvarnos", afirmó con naturalidad, consciente de que el equipo competirá en un grupo de máxima exigencia y frente a rivales con un importante potencial económico.
Ramiro también reconoció que la realidad de Ibiza condiciona la confección de la plantilla. La dificultad para encontrar vivienda y el elevado coste de la vida complican la llegada de determinados futbolistas: "No puedan venir chicos con su pareja, ni con hijos ni con familia por el tema de vivienda. Estamos amoldándonos. Es lo que hay. No hay que llorar e intentaremos ser fuertes en otro aspecto».
Pese a ello, el entrenador rechazó cualquier tipo de victimismo y prefirió poner el foco en las oportunidades que ofrece el reto. Aunque muchos califican el Grupo III de Segunda RFEF como "el grupo de la muerte", Ramiro considera que competir contra algunos de los mejores proyectos de la categoría debe servir como estímulo. "Donde otros ven un problema, yo veo una oportunidad. Nos enfrentaremos a clubes con presupuestos muy altos, pero eso tiene que ayudarnos a crecer como equipo y también a mí como entrenador. Al final, jugaremos once contra once y el equipo va a estar preparado. Sabemos que será un grupo muy difícil, pero eso solo debe motivarnos", concluyó.