El poeta y escritor ibicenco Marià Villangómez, ingresado en la madrugada del pasado día 3 en la Policlínica Nuestra Señora del Rosario, continúa «muy grave, aunque permanece estable y afebril», según el parte médico emitido ayer tarde por la doctora Pablos. El escueto comunicado no hace albergar ilusiones de una posible recuperación, como ha sucedido en las distintas ocasiones que el autor de «Terra i somni» ha sido ingresado en dicho centro por recaídas en su precario estado de salud.
Sin embargo, y por opiniones de algunas autoridades y personalidades del mundo de la política y la cultura que lo visitaron ayer, cabía deducir un leve optimismo en relación a los fatales augurios que se desprendían de todas las opiniones emitidas el viernes. Según comentó a este periódico un amigo próximo al poeta, parece ser que Villangómez había respondido al tratamiento de antibioterapia, en relación a la neumonía que provocó su ingreso en la madrugada del día 3. Tenía la tensión algo más alta y se le había retirado la oxigenoterapia. La misma fuente llegó incluso a aludir «que el cambio de tiempo, con ese magnífico sábado de sol que ha salido, puede haber también ayudado algo a esa sensación de leve mejoría».
Durante la jornada de ayer, continuaron las visitas de personas próximas al poeta, sobre todo familiares, quienes se mostraron muy preocupados por la situación clínica del poeta. Lo principal «es que no sufra», comentó a esté periódico un allegado.