La defensa de la libertad de expresión fue la consigna en la gala de entrega de los XVIII Premios Goya, en una noche en la que triunfó «Te doy mis ojos», de Icíar Bollaín, con siete galardones, entre ellos el de película, dirección, guión original y tres galardones de interpretación: Luis Tosar, Laia Marull y Candela Peña. Una de las sorpresas de la noche fueron los cinco premios técnicos cosechados por «La gran aventura de Mortadelo y Filemón», que la convirtieron en una de las ganadoras, frente a las perdedoras «Soldados de Salamina», con sólo el Goya a la mejor fotografía, y uno sólo también para «Carmen», de Vicente Aranda, una de las que más optaban a galardones técnicos. A la entrada de la gala, frente al Palacio Municipal de Congresos del Parque de las Naciones de Madrid, se concentró medio millar de miembros de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), en contra de la candidatura del filme de Julio Medem «La pelota vasca, la piel contra la piedra», que optaba al Goya al mejor documental. Julio Medem lució la pegatina «No al terrorismo. Libertad de expresión Sí», que repartía la plataforma Cultura contra la Guerra y a la que se sumaron un nutrido grupo actores, aunque pocos la lucieron en el escenario.
Un tema del inmortal Gershwin en un escenario blanco con aires de club decadente y algo pasado de moda, con orquesta en directo y un repaso en imágenes de las anteriores diecisiete galas de los Goya, comenzó una ceremonia dirigida por Juan Luis Iborra, dedicada al cine latinoamericano y presentada por Cayetana Guillén Cuervo y Diego Luna, y presidida por la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, y el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono. Los escotes de vértigo, el negro, los colores fuertes y las colas en los vestidos fueron la nota dominante de las estrellas de cine, mientras que ellos optaron por los trajes oscuros, que triunfaron frente a los tradicionales smokings. El discurso más encendido llegó de la mano de Luis Tosar, Goya a la mejor interpretación masculina protagonista, por «Te doy mis ojos», quien después de sus agradecimientos a la Academia y a Icíar Bollaín, hizo especial mención al que, dijo, era e leit motiv de la noche, la libertad de expresión. «Está muy bien, pero para todos. Quiero brindar este Goya a un compañero que por hacer uso de ella se le han echado encima y ha pasado momentos muy duros. A Julio Medem».
La presidenta en funciones de la Academia, Mercedes Sampietro, en su primera gala de los Goya como tal, quiso modificar el discurso previsto y escrito hace diez días, ante la polémica desatada estos últimos días, para señalar: «La Academia reitera, una vez más, su defensa incuestionable de la libertad de expresión y su rechazo absoluto a cualquier forma de censura de la obra de creación». Héctor Alterio recibió el Goya de Honor de manos de sus hijos, los también actores Ernesto y Malena Alterio, y, después de las habituales dedicatorias a la Academia y a su familia, declaró: «Estoy decididamente por la libertad de expresión». El homenaje a la cinematografía latinoamericana quedó patente en las parejas de actores encargadas de entregar los premios, formadas por un actor español y otro latino, y con figuras como Alejando González Iñarritu, Miguel Bosé o Cecilia Roth.