Sant Josep acogerá a partir de este fin de semana un proyecto de land-art titulado «Marcas en el territorio. Retorno a la vida»; una iniciativa de Antonia Torres Tur y Juan García-Gatica. Consistirá en pintar con colores llamativos unos 25 árboles muertos repartidos por todo el municipio, visibles muchos de ellos desde las carreteras y conformando un mapa que puede incluirse en visitas turísticas y en lecciones sobre arte y naturaleza para grupos escolares. «Es una acción creativa como contrapunto de la cultura de la muerte que tanto promueve esta sociedad», resumió ayer Juan García.
La iniciativa, que empezará a realizarse mañana sábado se completará con una exposición la primavera que viene en el Ayuntamiento de Sant Josep, que incluirá un reportaje fotográfico de Antonia Torres y un vídeo creativo de Esteban García sobre todo el proceso del proyecto: desde la confección del catastro de árboles muertos y la selección de ejemplares (con el permiso de los propietarios; la gran mayoría muy receptivos); la intervención pictórica sobre los «cadáveres exquisitos», que irán acompañados de textos poéticos, y el testimonio de la recepción de la idea.
El proyecto está patrocinado por el Ayuntamiento de Sant Josep (de donde es oriunda Antonia Torres; su marido, Juan García, es chileno). «Nos pareció una idea novedosa, respetuosa con el medio ambiente e inédita en la isla», apuntó ayer la concejala de Cultura, Encarna Castro. Una idea conceptual, que ambos artistas de reconocida trayectoria nacional e internacional, están dispuestos a realizar en otros municipios de las Pitiüses si le es solicitada. Además, ya tienen en cartera encargos parecidos en Cataluña.
La intención del proyecto es devolver a la «vida» a través del resplandor del color los árboles muertos elegidos para la acción, «convirtiéndolos en objetos situados en una nueva textualidad, no pretendiendo herir, sino 'esculpir' la naturaleza incidiendo en su entorno», según se apunta en la Memoria del proyecto.
Con clara intención simbolista y metafórica sobre el ciclo de la vida y la muerte, «la intervención es también una interpretación de los rigores a los que la naturaleza está sometida por la acción del hombre, el principal depredador del entorno», apuntó García-Gatica, quien, al igual que Torres, continúa desarrollando una notable actividad creativa, en Barcelona y Chile (principalmente), que incluye la pintura, la instalación y trabajos de intervención en el medio, como el que han puesto en marcha en Eivissa. La obra de Juan García se encuentra en museos y colecciones privadas de Europa y América.