J. HERRANZ
Todo está listo para que a las 21,00 horas de mañana miércoles el Palacio de Congresos de Santa Eulària levante el telón para el estreno del Rigoletto Eivissenc, un proyecto de Armin Heinemann sobre la ópera de Verdi. Así quedó de manifiesto ayer en el segundo y último ensayo general de la ópera. «Estoy bastante contento con el resultado, porque todos se entregan mucho. Va a ser muy bonito», apuntó ayer a este periódico el director de escena y 'padre' de la iniciativa, cuya dirección musical corre a cargo de la soprano y profesora Katharina Dau y el pianista Leonhard Rieckhoff, reconocidos profesionales.
El tema de Rigoletto Eivissenc «es la discrepancia entre la vida moderna y la tradicional de la isla. Con toques ecologistas; porque Rigoletto quiere salvar a la isla, que es, simbólicamente, su hija. Salen todas las campañas como No més ciment, Salven ses feixes y demás. Y de la otra parte está el Duca, un tipo moderno que quiere consumir la isla y desarrollarla por el supuesto bien de la gente; con más hoteles, discotecas, fiestas y todo esto», resumió Heinemann, añadiendo: «Como Rigoletto trabaja para el Duca tiene un conflicto tremendo de conciencia. Problemas que cristalizan mucho en la obra y llegan al público, que es lo que pretendo».
El diseñador, arquitecto y director de escena alemán recordó que la ópera de Verdi «es una obra clásica pero con un potencial político actual. Es lo que quería el autor, y tuvo muchísimas dificultades para estrenarla, hasta el punto de que tuvo que cambiar un poco la historia para poder hacerlo. Algo que espero que no me obliguen a hacer a mí», ironizó.
En cualquier caso, las expectativas son grandes, tras la controversia que levantó hace dos años su propuesta La Traviata de Ibiza. Con más voces a favor que en contra. «La venta va muy fuerte, quedan pocas entradas para el estreno y no mucha para las otras tres funciones (días 12, 14 y 16; 21,00 horas). Pueden comprarse en el Ayuntamiento de Santa Eulària, de 9 a 14 horas», precisó.