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Tecnología verde para el control de las plagas

Imagen de familia de buena parte de la plantilla de trabajadores de Anticimex delante de sus instalaciones de Palma, en el polígono de Son Castelló. | Jaume Morey

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La multinacional Anticimex cumple su segundo aniversario en Balears. La empresa puntera en control de plagas y seguridad medioambiental nació en Suecia en 1934 aunque su desembarco en las Islas no llegó hasta 2013. En la actualidad tiene un total de 19 delegaciones en España y se caracterizan por trabajar con innovación tecnológica y aplicar productos respetuosos con el medio ambiente.

La compañía cuenta en el Archipiélago con 29 trabajadores que operan en el conjunto de las islas bajo la gerencia de Raúl Ruiz. El lema de la empresa es “Prevenir y Proteger” y ofrece servicios a cerca de 3.000 empresas y particulares de Balears. Es más, además de la prevención y control de plagas, la compañía apuesta también por el tratamiento de aguas en el control de la legionela, una de las principales apuestas para la delegación balear.

Aun así, el control de roedores, chinches, termitas y aves es su principal baza y representa el 70% de la facturación de Anticimex España. “Básicamente es el control de plagas urbanas, aunque en Mallorca realizamos otras actividades de gran importancia como son el control de plagas fitosanitarias”, explica Raúl Ruiz.

La compañía está en constante crecimiento y así lo demuestran sus cifras. El año pasado facturaron 18,5 millones de euros en el conjunto del Estado, lo que supuso un crecimiento del 4,5% para la compañía en España. A nivel internacional en 2014 facturaron 389 millones. “Para conseguir estas cifras hay que trabajar duro y ser punteros”, asegura el gerente, quien mantiene que la empresa apuesta por la innovación y el desarrollo de nuevas metodologías de actuación. Así, por ejemplo, para el control de plagas, la multinacional utiliza la solución Anticimex Smart. Este método combina la experiencia y el conocimiento que la empresa tiene de la plaga con una serie de avanzados sistemas inteligentes de cámaras, sensores y trampas digitales a tiempo real. Este servicio permite “actuar con precisión”, asegura Ruiz, mientras añade que ello hace reducir el uso de productos nocivos para el medio ambiente.

Además, Ruiz destaca la importancia de la prevención “ya que con este sistema están motorizados a tiempo real y sabemos cómo actuar de manera precisa”. Atrás quedan los clásicos y tóxicos insecticidas. Ahora se presentan soluciones más ajustadas a las necesidades de cada cliente y también seguras para el medio ambiente.

En este sentido, para garantizar la seguridad ambiental, la empresa realiza todo tipo de controles y análisis para prevenir y eliminar los riesgos para la salud derivados de la presencia de legionela en el agua o la falta de calidad en el aire. Además, Anticimex destina el 5% de su facturación anual en I+D, lo que conduce a nuevas investigaciones en el sector.

Sus clientes lo saben y abarcan desde empresas de hostelería, restauración o alimentarias, hasta servicios para las administraciones públicas o clientes particulares.

ORÍGENES. Los orígenes de Anticimex se remontan a 1934 en Estocolmo. La empresa surgió como respuesta a la plaga de chinches de cama que sufrió Europa en aquella época. Casi un 50% de la ciudad sueca estaba infestada, por lo que se fundó Anticimex, que significa “contra la chinche”. De ello han pasado 81 años y los protocolos de actuación han variado mucho, aunque las plagas continúan presentes. “Las plagas no las vamos a exterminar”, asegura Ruiz, “lo que podemos hacer es crear barreras para mantener estos insectos o animales alejados”, sentencia.

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