Consciente de que no ha sido una temporada cien por cien satisfactoria para todos los actores de la industria turística de Eivissa y Formentera, José Antonio Roselló (Santa Isabel, Fernando Poo, 1955), vicepresidente de CAEB Pitiüses, señala que se debe seguir apostando por el camino de la sostenibilidad. Al mismo tiempo, alaba la labor del Consell d’Eivissa en su lucha contra la oferta turística ilegal y el consenso alcanzado con Airbnb para la retirada completa de los anuncios ilegales. «Al explotar los puntos de acercamiento, el resultado es positivamente sorprendente e, incluso, insólito», precisa.
Estamos encarando el último mes oficial de la temporada. A falta de los últimos datos, ¿qué valoración general hace de la presente temporada turística?
La sensación general es que ha sido una temporada buena, con especial referencia a la hotelería. En cuanto a la oferta complementaria ha sido más desigual y en algunos casos ha habido un retroceso. La afluencia de turistas ha sido positiva en conjunto, pero con patentes desigualdades según las nacionalidades. El gasto turístico ha ido en progresión ascendente, pero no todo el mundo se ha beneficiado.
En julio se alcanzó una ocupación hotelera de casi el 90% y, en agosto, se rozó el 93%. ¿Hay margen de crecimiento en los meses centrales de temporada, se puede llegar al 100% de ocupación?
Llegar al 100% es una quimera, sean los meses centrales o cualquier otro, en las actuales circunstancias de movimientos de personas o de evolución de la estancia media. Superar los niveles actuales se antoja técnicamente bastante difícil. De todos modos, los resultados obtenidos son muy positivos.
Se han experimentado ligeros incrementos respecto a la ocupación de la temporada pasada. ¿Ha habido también aumento de la rentabilidad hotelera?
Si aproximamos la rentabilidad por el llamado REVPar, o sea, el ingreso por habitación disponible, los datos estadísticos ofrecidos por el Ibestat nos indican que el conjunto del sector hotelero ha aumentado de manera sostenida este vector, aunque con cierta tendencia a la contención. Al mismo tiempo, la evolución ha sido muy dispar, dependiendo del segmento de la actividad hotelera de que se trate. Los tramos de mayor y menor categoría incluso han experimentado reducciones. En el resto de la industria hotelera, el aumento ha sido sostenido, pero cada vez más discreto.
¿Ha sido una temporada satisfactoria para los hoteleros? ¿Y para todo el tejido empresarial de las Pitiüses? Existe un poco la sensación generalizada de que la restauración se ha resentido.
No, no ha sido una temporada satisfactoria en igual medida para todos los actores de la industria turística. Para la hotelería, en general, ha sido realmente buena en su conjunto, aunque algunos en ámbitos pueden haber sufrido algo. Para la restauración, es un hecho que no ha sido, en su conjunto, una buena temporada, con una gran diversidad de situaciones. Por cierto, la problemática de la restauración ha sido un factor común en todo el archipiélago. Aunque también hemos de tener presente que, por su propia naturaleza, la restauración es en sí mismo un sector muy diverso. Y el resto de la oferta complementaria ha compartido con la hotelería y la restauración la dificultad de internalizar los costes de producción, ya sea energéticos, personal o compras en general.
El Consell d’Eivissa y los ayuntamientos, en colaboración con el Govern y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, se están empleando a fondo con la lucha contra los pisos turísticos. ¿Cómo valora los avances que se están consiguiendo?
Quiero poner en valor la filosofía que subyace en esta política en relación con Airbnb y el resto de las plataformas. La idea de fondo es que frente a la confrontación que las plataformas tienen con las administraciones en otros puntos de la geografía, en Eivissa se ha buscado la cooperación con esas plataformas. El Consell ha sabido ver los intereses comunes de la institución (como representación de la sociedad ibicenca) con los empresariales de las plataformas. Al explotar los puntos de acercamiento, el resultado es positivamente sorprendente e incluso insólito.
¿La ocupación de plazas hoteleras ha aumentado precisamente por la caída de las plazas ilegales en Airbnb?
Así de entrada, no. De hecho, las caídas en este tipo de alojamiento ilegal parecen ser un hecho (aunque en la estadística vienen revueltas con las viviendas vacacionales legales y otro tipo de arrendamiento legal), pero la estadística no valida, de momento, un trasvase exacto y directo de alojamientos de alquiler ilegal a alojamiento hotelero, lo cual no quiere decir que no acabe ocurriendo.
Eivissa y Formentera, igual que el resto de islas, está inmersa en un debate de sostenibilidad turística. ¿Qué líneas cree que se deben seguir en este camino?
Hay que seguir implementando, de manera prudente, las políticas de contención. Éste parece ser el camino por el que está transitando el llamado ‘pacto por la sostenibilidad’. A modo de ejemplo, las iniciativas del Consell d’Eivissa, como la lucha implacable contra el alquiler ilegal o la contención de entrada de vehículos tienen una aceptación bastante general.
¿Eivissa y Formentera tienen la imagen de ‘destinos caros’?
En las Pitiüses, en los últimos años, se ha producido una inversión hotelera colosal. Necesariamente este proceso tiene que derivar en un aumento de precios. Es más un tema de economía financiera general que de turismo. Ahora bien, este proceso tiene un factor de validación, que es la demanda. Hasta ahora la demanda ha validado este proceso. Pero a partir de ahora hemos entrado en una dinámica en que la demanda ya no acepta estas subidas sostenidas. Los responsables de los precios saben bien cual es su público, su mercado, el terreno que pisan y de ahí que se haya entrado en un periodo general de contención. La imagen de destino caro de Eivissa también se sustenta en el ámbito de la restauración. Aunque es un sector con una elevadísima diversidad, tal vez algunos establecimientos no han hecho suficientes ajustes y adaptaciones al mercado. Es un asunto que cada empresa tiene que valorar. Yo nunca me atrevo a decirle a quien arriesga su dinero lo que tiene que hacer. Pero en política económica hay un elemento que se llama ‘recomendación’. En este sentido, tal vez, algunas empresas del sector aún reconociendo la difícil situación que tienen que afrontar por el lado de los costes e incluso reconociendo que las rentas de los consumidores, a veces no llegan o precisamente por esto deberían hacer, siempre voluntariamente, una introspección a fin de ver si su mercado realmente acepta su producto o sus precios. En definitiva, cualquiera que sea del sector, ya sea hotelero, restauración, transporte, oferta complementaria, nadie tiene que olvidar que el consumidor es la llave de tuerca del éxito.
El contexto internacional es bastante convulso, pero este año parece que la gente ha ‘reservado’ presupuesto para sus vacaciones, ¿no?
Siempre se reserva presupuesto para las vacaciones. Esto siempre ha sido así. La diferencia es que después de la pandemia se desató la idea de la recuperación del tiempo perdido. Ahora hemos entrado en una especie de velocidad de crucero, pero con altibajos. No olvidemos que algunas nacionalidades están cayendo, como es el caso de los propios españoles, los alemanes, los de Benelux e incluso los británicos. Pero otras suben y el efecto neto es el de moderado avance de los movimientos en frontera. Y lo más importante: el gasto turístico aumenta, al menos según los datos disponibles hasta ahora.
¿Cómo augura que podría ser el año que viene precisamente este contexto internacional? y, ¿cómo podría afectar a Eivissa y Formentera?
Vivimos un tiempo convulso en los ámbitos geoestratégicos, pero la gente tiene ganas de vivir y se tiende a no pensar: el turismo tiene futuro. Al mismo tiempo, hay un patente malestar en las sociedades europeas, con dificultades en el día a día de la economía personal y familiar. Que la economía europea tiene grietas no es una cuestión de ahora sino que llevamos varios años de crecimientos débiles.
¿Piensa que el turista también reservará presupuesto para ‘vacacionar’ o irá más el día? La inflación no acompaña.
Hasta la fecha, el turismo ha funcionado bien y por ello se ‘reserva presupuesto’ para el turismo. La inflación no ayuda, pero está relativamente contenida, al menos según lo que persigue el Banco Central Europeo. No es una situación fácil, ni para las familias y consumidores, ni para las empresas, pero todos hacen un esfuerzo de adaptación.
¿Qué lección nos deja la temporada turística que está a punto de acabar?
Para mí, una lección muy potente: que hay que adaptarse a la demanda, a la situación de los consumidores. Tal vez algunos habían olvidado este axioma, que es de primero de carrera.
¿Hacia dónde deben enfocarse Eivissa y Formentera de cara al año que viene y venideros?
Eivissa y Formentera deben seguir conjugando los diferentes tipos de turismo que coexisten en las Pitiüses. No se debe primar ninguno en detrimento de los otros. Tan importante es el turismo de lujo, como el turismo familiar. Tan importante el turismo deportivo o cultural, como el náutico o el llamado de sol y playa. Tan importante es el de ocio nocturno, como el turismo activo. Tan importante es el de los artistas, los deportistas de élite o la jet set, como el de la clase media. A lo largo de los años se ha ido trenzando esta coexistencia de turismos. De hecho, más bien convivencia y éste es un activo que debemos saber mantener.