La pesca ha formado parte de la identidad económica y cultural de Menorca durante décadas y aunque su peso macroeconómico es limitado en el conjunto del PIB insular, sigue siendo un sector esencial para la cohesión social y el abastecimiento de producto local fresco. Una actividad que se enfrenta cada vez más a desafíos complejos como los límites de pesca establecidos en el Mediterráneo, la estacionalidad de la demanda, la realidad del mercado donde más del 85 por ciento del pescado que se consume en Menorca procede de fuera, el aumento de los costes de explotación o la falta de relevo generacional.
En este contexto, el Grupo de Acción Local de Pesca de Menorca (GALP-ME), integrado en la Asociación Leader Illa de Menorca, impulsa la Estrategia de Desarrollo Local Participativo (EDLP), una hoja de ruta que persigue modernizar la actividad pesquera y reforzar la competitividad del producto local, al tiempo que se protege el entorno marino y se impulsa la innovación. La estrategia tiene previsto movilizar más de un millón de euros en inversión europea hasta 2027, con un peso creciente de los proyectos productivos. De momento, de 2018 a 2023, ya se han ejecutado un total de 25 proyectos de 18 promotores con un total de 786.000 euros invertidos, entre privados y públicos. Ahora, se abre un nuevo período de ayudas para poder seguir invirtiendo en proyectos que se enmarquen en la nueva EDLP.
SITUACIÓN ACTUAL.
La flota profesional menorquina está compuesta por seis embarcaciones de arrastre y algo más de 40 de artes menores y asociadas a las cofradías de Maó, Ciutadella y Fornells, tal y como describe el documento de Estrategia. La mayoría de embarcaciones de artes menores, operan con un solo tripulante, lo que limita su capacidad de generar empleo estable, mientras que la flota de arrastre, opera con tripulaciones de mínimo cuatro trabajadores ligados a la pesca profesional. Sus capturas se centran sobre todo en especies de elevado valor gastronómico que son las que sostienen gran parte de la facturación anual. En el caso de la flota de arrastre, la gamba roja es la especie más relevante y en los datos publicados en el informe de 2022, encabezaban el valor económico de las capturas en el puerto de Maó, con 22.953 kilos desembarcados y 515.607 euros registrados.
En paralelo, la langosta roja, sigue siendo la base de la actividad de artes menores, especialmente durante los meses de temporada turística y junto a ella, especies como las rayas, el cabracho, la sepia o el denominado ‘peix de sopa’. «La actividad es la que es y la demanda supera la disponibilidad de producto que hay. En verano no hay pescado porque el objetivo es la langosta y no se buscan otras piezas porque son menos rentables. Esto también penaliza el consumo de pescado local», explica David Doblado, gerente de Leader Menorca.
«En Menorca, por ejemplo, no hay ninguna embarcación destinada a la pesca de cerco con la que poder capturar pescado azul como la sardina o el boquerón que también se podría encontrar», añade. «La langosta se paga a 70 a 75 euros el quilo y es un estímulo para su captura pero tampoco se pesca tanta cantidad y por ello también acaba entrando de fuera o congelada», comenta. Si bien, la restauración es el principal destino del pescado de Menorca, la comercialización se realiza también a través de la red de minoristas o detallistas, sean pescaderías, puestos en mercados o supermercados. En este sentido, el precio está condicionado por la falta de un sistema de venta por subasta en las lonjas, como sucede en otras zonas. En Menorca también existe la acuicultura en forma de cultivos de moluscos, concentrado especialmente en el puerto de Maó.
PLAN DE ACCIÓN.
Para revertir esta situación y poder generar nuevas oportunidades que contribuyan a mejorar la situación, la EDLP establece tres grandes ejes de actuación. El primero se concentra en avanzar hacia una pesca más sostenible y con mayor capacidad de generar valor añadido. En este camino, el plan prevé apoyar la modernización de la flota mediante mejoras en eficiencia energética y seguridad, introducir innovaciones tecnológicas en los puertos y reforzar la comercialización del producto local a través de la trazabilidad, la transformación y la promoción.
«La flota de Menorca es muy antigua y el primer objetivo de Europa es descarbonizarla. Desde Leader estamos ayudando a esta modernización que también tiene que ver con la conservación del producto. Para ello, por ejemplo, hemos ayudado a financiar cofres fijos con un placa solar o una batería para mantener la cadena de frío en las capturas», señala el gerente. Otro de los elementos es el de la sostenibilidad, con la instalación en las barcas de arrastre de puertas pelágicas o voladoras que no contactan con el fondo, reduciendo el impacto a la vez que el ahorro de combustible. También hay inversiones en proyectos de mejores de navegación con la instalación de giroestabilizadores, que reducen el balanceo y aportan mayor estabilidad a la hora de faenar de las barcas.
INNOVACIÓN.
El segundo eje aborda la necesidad de crear nuevas oportunidades laborales y empresariales vinculadas al mar, avanzando en la prosperidad socioeconómica mediante la emprendería o la diversificación, entre otras soluciones. Uno de los proyectos que ha presentado Leader con un presupuesto de 120.000 euros es un estudio de la potencialidad del cultivo de algas en el puerto de Maó, como una oportunidad de presente pero también de futuro. «La idea es poder ver si es posible cultivar tres tipos concretos de algas autóctonas, que puedan tener un interés comercial. Sabemos que el mejillón está sometido a unas limitaciones biológicas a consecuencia del cambio climático y el calentamiento del Mediterráneo», explica Montse Bau, técnica de Leader.
«La filosofía de Leader es ayudar a abrir nuevas vías a nivel experimental para poder crear oportunidades para el tejido empresarial y tenemos que aprovechar la circunstancia que tiene nuestro puerto como único de Balears donde se permite la acuicultura», añade Bau. Dentro de este segundo eje de la EDLP también se quiere impulsar la diversificación mediante el ofrecimiento de servicios en puerto, la transformación del producto o el llamado pesca-turismo, una actividad que en Menorca es todavía incipiente, pero que en otras zonas como por ejemplo, la Costa Brava, está muy desarrollado y atrae a visitantes interesados en conocer el oficio y genera rentas complementarias.
MEDIO AMBIENTE.
El tercer eje se centra en la protección del medio ambiente y en la puesta en valor del patrimonio marítimo-pesquero. Menorca es la Reserva de Biosfera con la superficie marina más grande del Mediterráneo desde 2019 con 445.005 hectáreas de ámbito marino. Es por ello que la EDLP también busca apoyar proyectos de investigación sobre pesquerías y zonas de reproducción, iniciativas de educación ambiental y la conservación de embarcaciones y oficios tradicionales que forman parte del legado marítimo de la isla. «El mar ha sido siempre una fuente de riqueza para la Isla y la nueva estrategia pretende que lo siga siendo, con inversiones destinadas a proteger los recursos, mejorar la rentabilidad y ayudar a las nuevas generaciones», concluye.