Por aquí hemos analizado varias veces en las últimas semanas las repercusiones para las bolsas del cierre del Estrecho de Ormuz. Y en el momento de escribir esto (ojalá cuando se publique esté arreglado y no haga falta seguir leyendo), a pesar de las conversaciones y de los intentos de negociación, sigue prácticamente cerrado. Y pronto serán nueve semanas en las que el petróleo se está acumulando en el Golfo Pérsico y no está llegando a su destino.
Y las alarmas están empezando a saltar en Europa; prácticamente cada día nos llegan avisos de instituciones o de casas de análisis advirtiendo posibles problemas de escasez. Y más que de petróleo en sí, se habla más del producto refinado y del queroseno (el «jet fuel» que usan los aviones comerciales y helicópteros). Por eso uno de los sectores más afectados por esta situación es el de las aerolíneas europeas que no levantan cabeza a pesar de ir presentando resultados muy buenos.
De hecho, tal como se ve en el gráfico, desde el inicio de los bombardeos, su evolución en bolsa es, prácticamente, inversa a la cotización del petróleo. Pero hoy no voy a analizar las aerolíneas, ya lo hicimos hace unas semanas en esta sección, pero sí veremos cómo afecta a la situación general.
Como seguramente sabes, el Gobierno ha aprobado una rebaja temporal de impuestos (IVA y especial) de la gasolina.
Medida que han ejecutado muchos otros países, algo que, sin duda, es positivo para la población, al menos a corto plazo. Sin embargo, esta semana la OCDE ha advertido de los riesgos a medio plazo.
El primero es lógico: si la subida de precios viene por una escasez de la oferta y no por una subida de demanda, el que los consumidores paguemos menos no ayuda a evitar ese problema. De hecho lo agrava: si seguimos consumiendo igual mientras las reservas van cayendo pueden pasar dos cosas:
La más radical es que el petróleo (o los derivados) se acaben antes de la reapertura del Estrecho de Ormuz.
La más probable es que si la demanda sigue subiendo, los precios hagan lo propio. En ese caso, los consumidores pagaremos más de lo que pagábamos pero las arcas públicas no se beneficiarán. De hecho ese es otro punto preocupante para la OCDE en un entorno en el que los déficits públicos siguen disparados. Además, alertan de la discrecionalidad de estas ayudas, ya que al ser sobre un Impuesto Indirecto como el IVA, se ven beneficiados tanto clases altas como bajas; es más, ayudan más a las altas que suelen consumir más gasolina.
Por si fuera poco, tampoco ayuda a la transacción de movilidad que se está intentando: un encarecimiento de la gasolina incentiva vías alternativas, desde el transporte público a la compra de vehículos con motorización más limpia. En ese sentido acabamos de conocer que en marzo se batió el récord de ventas de coches eléctricos en Europa. Y claro, todo ello, conlleva impacto en las bolsas y no solo en automoción o aerolíneas: el ciclo económico puede cambiar si esta situación persiste mucho más en el tiempo; y lo peor es que nadie sabe cuándo se solucionará a pesar que algunas bolsas están en máximos.