La propietaria de Casa Paola, donde esta semana fue desmantelada una fiesta ilegal, no ocultó ayer su enfado al ser preguntada por este hecho que ha provocado todo tipo de críticas tanto por parte de los vecinos como del Ayuntamiento de Sant Josep y de la sociedad ibicenca en general.
Francisca Ordóñez, más conocida como Paquita Marsan, aseguró que «es injusto y punto. Van a por mí y ya está. No quiero saber nada más porque ya estoy muy cansada de tanta historia. Yo la casa no tengo nada que ver porque la he alquilado todo el año», espetó a Periódico de Ibiza y Formentera.
Según afirmó, la fiesta desmantelada esta semana no llegó a celebrarse puesto que la Policía Local hizo acto de presencia antes de que comenzara. Así, «no hubo ruido ni nada sino que fue un atasco de coches por equivocación o lo que fuera. No se hizo nada y se suspendió todo».
«No es algo tan grave ni tanta locura. También Ibiza necesita un poco de alegría. Gracias a la juventud vive Ibiza. Eso lo podéis poner bien claro», manifestó Paquita Marsan en sus declaraciones.
La propietaria de Casa Paola consideró que la gente tiene derecho a celebrar un cumpleaños o una fiesta que puede haberse desbordado «por lo que fuese», pero lamentó «tanto bombeo y arruinar a todo el mundo. No puede ser».
Marsan reiteró que ella «no tiene nada que ver» con la fiesta ilegal puesto que su casa la tiene alquilada todo el año y, aunque está prohibido que se hagan fiestas, es incontrolable si se organiza un evento y acaba acudiendo más gente de la esperada. «Eso es incontrolable aquí y en toda Ibiza», insistió.
Sobre los okupas que en su otra propiedad, Casa Lola, hacen imposible la vida a muchos vecinos, aseguró que ya tiene denunciada esta situación ante la Justicia y está a la espera de poder desocupar la vivienda.
Las quejas
Según ha publicado esta semana Periódico de Ibiza y Formentera, el desmantelamiento este martes de la presunta fiesta ilegal celebrada en Casa Paola ha vuelto a poner el foco sobre un problema que, según denuncian los vecinos, se repite verano tras verano. Para quienes residen en este entorno de es Cubells, la intervención policial no supone una excepción, sino el último episodio de una situación que aseguran padecer desde hace tiempo y que relacionan con dos propiedades situadas en la misma zona: Casa Paola y Casa Lola.
Los residentes recuerdan que ambas fincas pertenecen a la misma propietaria, Francisca Ordóñez, y sostienen que los perjuicios derivados de las fiestas ilegales se suman a los que ya vienen soportando por la ocupación de Casa Lola.
«Claro que nos afectan este tipo de fiestas: tener centenares de personas bebidas y drogadas caminando por los alrededores de tu casa afecta a cualquiera», relató una vecina.
Además, lamentó que «hay coches aparcados por todos lados y de cualquier manera, bloqueando caminos, y dejan una cantidad incontable de suciedad: latas, colillas, plásticos o incluso cagadas humanas rodeadas de papel higiénico usado. Esto es lo que tenemos que encontrarnos de buena mañana cuando llevamos a nuestros tres hijos al colegio de verano».
También el Ayuntamiento de Sant Josep expresó su malestar por esta situación que se repite verano tras verano. «Es un no parar», afirmó el alcalde Vicent Roig.
será que faltan discotecas...