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Es Pujols cierra una temporada estable entre el turismo fiel y el avance del lujo

Los negocios de esta zona de Formentera, punto neurálgico de turismo en la pitiusa sur, destacan el buen comportamiento de la temporada, aunque detectan cambios en el perfil del visitante

Turistas paseando por Es Pujols. | Foto: Toni P.

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La recta final de la temporada turística permite a los comerciantes y empresarios de la zona de es Pujols de Formentera, uno de los puntos neurálgicos del turismo en la pitiusa sur, hacer balance de unos meses que, en términos generales, califican de positivos. La ocupación y la facturación se han mantenido en niveles similares a los de años anteriores en buena parte de los negocios consultados, aunque detrás de esta aparente estabilidad se perciben algunos cambios. La isla ha estado algo más tranquila, el turismo familiar mantiene su peso y se detecta una mayor presencia de españoles y portugueses, mientras el encarecimiento general de Formentera y el progresivo desembarco de un turismo de lujo generan dudas sobre el modelo que acabará imponiéndose en la isla.

Desde los alojamientos turísticos Rex, Paula y Mariano, pertenecientes a un negocio familiar con una larga trayectoria, explican que están afrontando «la recta final de la temporada» con una valoración positiva. «Como siempre, las temporadas en Formentera son cortas e intensas, pero en general debemos decir que ha ido bien. Hemos tenido buenos datos de ocupación», señalan.

Mayo comenzó, según explican, con buen ritmo y posteriormente la actividad se fue estabilizando. En su caso, uno de los factores que contribuye a mantener una ocupación elevada es la fidelidad de sus clientes. «Al tratarse de un negocio familiar de hace muchos años, tenemos una clientela muy fiel que viene todos los veranos sin necesidad de que tengamos que hacer campañas», apuntan.

La percepción que tienen es que la isla ha estado «un poco más tranquila», algo que consideran positivo para los residentes. Al mismo tiempo, advierten de que el incremento de los precios está provocando quejas y puede terminar perjudicando precisamente a ese turismo que lleva años regresando a Formentera.


Turismo familiar

Rex mantiene una apuesta clara por el visitante familiar frente al giro hacia el lujo que, a su juicio, está experimentando buena parte de la oferta turística de la isla. «No nos hemos tirado al lujo como está ocurriendo en otras zonas de la isla con el desembarco de grandes fondos de inversión que están convirtiendo hostales modestos de toda la vida en hoteles boutique lujosos y carísimos», explican.

Para Paula y Mariano, no se trata únicamente de una cuestión de precios o de categoría de los establecimientos, sino también de diferentes modelos de estancia. «El turismo familiar, que es el que tratamos de conservar en nuestro establecimiento, es un cliente que se queda en estancias mucho más largas, no dos o tres días como el turismo de lujo», señalan.

También cuestionan que Formentera disponga actualmente de los recursos necesarios para asumir un crecimiento importante de este segmento. «No creo que en Formentera estemos preparados para atender a este tipo de turismo: no tenemos el personal ni las infraestructuras que busca esta gente y mucho menos las cantidades de agua que consumen», apuntan.

Una visión similar tiene Sonia Cardona, segunda generación al frente del hotel Roca Plana, un establecimiento que este año cumple seis décadas desde su apertura. «Ha sido una buena temporada», resume. En su caso, la fidelización vuelve a ser uno de los elementos fundamentales para explicar el funcionamiento del negocio.

El hotel conserva desde hace décadas una importante clientela alemana. «Por eso en mayo, septiembre y octubre tenemos fundamentalmente clientela alemana, que suele tener estancias más largas, incluso de dos o tres semanas», explica Cardona. En los meses centrales del verano el perfil cambia y se suma una importante presencia de turistas españoles, italianos y portugueses, aunque con estancias más cortas. «Eso hace que haya mucha más rotación y nos da mucho más trabajo», apunta. El Roca Plana mantiene además su condición de hotel de tres estrellas y, por tanto, un modelo alejado de la oferta de lujo.


Exclusividad

Cardona considera que el avance del turismo de lujo plantea uno de los principales retos para el futuro de Formentera. «El problema del turismo de lujo es que pretende apropiarse de los espacios. Buscan exclusividad y la exclusividad excluye al resto de turismo», afirma.

A su juicio, la isla está empezando a recibir un tipo de visitante que hasta ahora se asociaba principalmente con Ibiza. «Ahora mismo opino que Formentera está ‘heredando’ este tipo de turismo de Ibiza y aquí tenemos el reto de saber gestionarlo: la isla es nuestra y debemos saber elegir a quien queremos que venga a nuestra casa», sostiene.

Esta transformación también se percibe desde el pequeño comercio. Rita, empleada de Piscis, una de las veteranas tiendas de souvenirs de es Pujols, considera que «la temporada ha sido buena en general», aunque reconoce que agosto, tradicionalmente el mes de mayor actividad, resultó menos animado de lo esperado.

«Para tratarse de este mes debería haber sido algo más animado de lo que ha sido. Es una tendencia que estamos viendo estos últimos años», explica. También ha detectado cambios en la procedencia de los visitantes. «Mucho español y portugués y no tanta cantidad de italiano como había llegado a haber antes, ahora está un poco más mezclado», señala. En su negocio, además, el turismo familiar continúa siendo especialmente importante. «Es el que hace gasto, compra camisetas, regalos, juguetes para que los niños jueguen en la playa… Son gente tranquila, agradable y simpática», destaca.

El turista de lujo, en cambio, tiene otros intereses y apenas repercute en establecimientos como Piscis. «Busca tiendas más exclusivas y no suele estar interesado en este tipo de tienda», explica. Aunque reconoce que alguno de estos visitantes puede acabar entrando y comprando, por ejemplo, «alguno de los bañadores más caros que tenemos», lo considera algo anecdótico.


Más familias

Desde el bar restaurante Espardell, Antonella también hace un balance estable. «En cuanto a facturación podemos decir que esta temporada ha ido más o menos igual que la del año pasado», señala. El establecimiento cuenta con cinco décadas de trayectoria y, como en los casos anteriores, la fidelidad de sus clientes es uno de sus principales valores. La responsable también coincide en detectar un cambio en el perfil del visitante. «Hay más familias y menos jóvenes, tenemos un turismo más bien tranquilo», explica, una evolución que considera positiva.

Antonella rechaza, además, la idea de que la falta de grandes discotecas convierta a Formentera en un destino carente de oferta musical. «Por mucho que algunos se quejen de que no hay música, eso no acaba de ser cierto del todo», afirma, y pone como ejemplos Sa Panxa, Blue Bar, Ses Roques y los distintos chiringuitos que ofrecen música coincidiendo con la puesta de sol.

Para quienes buscan otro tipo de oferta, recuerda que Ibiza está a apenas media hora de barco. «Si lo que quieren son grandes discotecas, para eso está Ibiza. En media hora de barco tienen las más grandes del mundo», apunta.
En es Pujols, asegura, el turismo de lujo todavía no tiene una presencia especialmente visible. «Aquí no ha llegado el turismo de lujo, solo los ves en medio del mar en sus megayates», señala. Sin embargo, considera que el encarecimiento de los precios sí está empezando a hacerse notar en el conjunto de la isla.


Más imprevisible

Uno de los cambios que más preocupa a los profesionales es la dificultad creciente para prever cómo se comportará la temporada. «Antes era más fácil hacer una previsión de la gente, pero hoy en día la afluencia es mucho más imprevisible», explica Antonella. Por ello reclama una mayor comunicación entre el sector y las administraciones. Su propuesta pasa por establecer encuentros antes y después de la temporada. «Lo único que pediría es que desde la hostelería tuviéramos más contacto con las instituciones: tal vez una reunión antes de la temporada para saber a qué nos atenemos y otra cuando terminara para informar de cómo ha ido y poder trasladar nuestra impresión», plantea.

Una petición que resume, en buena medida, la sensación compartida por estos negocios de Es Pujols: la temporada ha funcionado, pero el escenario está cambiando. Entre la fidelidad de quienes llevan décadas regresando a Formentera, el peso creciente del turismo familiar, la llegada de nuevos visitantes y el encarecimiento de la isla, el debate ya no parece estar únicamente en cuántos turistas llegan, sino en qué tipo de turismo quiere recibir Formentera y qué modelo puede sostener.

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