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El respeto también define el modelo

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Mallorca ha construido su liderazgo turístico sobre valores que trascienden la calidad de su oferta, el know how empresarial o la belleza de su entorno. Es el resultado de décadas de esfuerzo compartido y responsabilidad colectiva. Con este espíritu «Thanks for Visiting Mallorca», incorpora un lema que resume esa forma de entender la convivencia: «This is your holiday. This is our home. Let’s all care». Elegimos el aeropuerto para que el primer mensaje a quienes nos visitan sea una invitación a compartir la responsabilidad de cuidar Mallorca. No ignoramos los desafíos: la vivienda, la movilidad, la gestión de los recursos y flujos o el equilibrio de los usos del espacio público requieren respuestas. Tampoco rehuimos el debate sobre el modelo turístico. Al contrario, las sociedades democráticas avanzan cuando confrontan ideas con rigor y construyen soluciones desde el diálogo.

Resulta preocupante que determinadas plataformas difundan manuales que dejan atrás la discrepancia legítima para adentrarse en la intimidación. Promueven actuaciones contra viviendas turísticas, inmobiliarias, y otros elementos vinculados a la actividad turística, acompañadas incluso de recomendaciones para dificultar la identificación de quienes las ejecuten. No es una forma de participación cívica, sino la normalización del vandalismo como instrumento de acción. Y merece una condena firme, con independencia de la opinión que cada uno mantenga sobre el turismo.
El debate ha dejado de ser únicamente sobre el modelo turístico. Hoy, también interpela a los valores que queremos preservar como sociedad. En democracia caben todas las opiniones, las críticas y las movilizaciones. Lo que no puede normalizarse es el señalamiento, el daño al patrimonio o la incitación al sabotaje como formas de participación pública. Cuando se sustituyen los argumentos por la intimidación, el problema ya no es la discrepancia es el deterioro de la convivencia.

La diferencia de planteamientos es evidente. Mientras unos apelamos al respeto, la corresponsabilidad y el diálogo, otros elaboran decálogos para organizar acciones vandálicas. Uno no solo se define por las ideas que defiende, sino también por los medios que elige para hacerlo. Defendemos que el turismo evolucione e impulsamos un modelo basado en la calidad, modernización, sostenibilidad y la generación de mayor valor económico, social y territorial. También hemos reclamado abordar con decisión los retos, nunca hemos rehuido ese debate. Esta transformación solo puede construirse desde el respeto, el diálogo social y la colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía. Ningún desafío complejo se resuelve desde la intimidación.

Quienes representamos a miles de empresas y decenas de miles de trabajadores tenemos una responsabilidad añadida: contribuir a rebajar la tensión, no a alimentarla. Liderar también significa defender que el diálogo es más útil que la confrontación y que los acuerdos siempre son más sólidos que la polarización. Nuestra acción nace de esa convicción: Mallorca es, al mismo tiempo, nuestro hogar y un destino elegido por millones de personas. Cuidarla significa proteger su paisaje, su economía y la calidad de vida de quienes vivimos aquí, pero también preservar los valores que la han convertido en una sociedad abierta, democrática y respetuosa. Las diferencias de opinión pueden enriquecer una comunidad. La intolerancia y la incitación al vandalismo, nunca.

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