Ayudar a mejorar la calidad de vida y favorecer la plena inclusión de las personas con discapacidad intelectual y trastornos del desarrollo es el principal objetivo de Esment. La fundación nació en 1962 para dar respuesta a las necesidades de este colectivo, promoviendo su protección y la defensa de sus derechos. Uno de esos derechos fundamentales es el acceso al empleo. «Tener una ocupación y dedicar el tiempo a una actividad con sentido es un paso importante. Además, es una gran satisfacción que puedan contar un trabajo y alcanzar autonomía económica», explica el director comercial de Esment, Sebastià Alemany.
Sin embargo, este avance no siempre fue una realidad. Dos décadas después de la creación de la fundación se produjo un punto de inflexión, cuando comenzó a cambiar la percepción sobre las capacidades laborales de las personas con discapacidad. «Antes se pensaba que una persona con discapacidad nunca podría trabajar. Poco a poco, en 1983, se entendió que esto era una posibilidad real y se creó la figura del centro especial de empleo, que permitió generar puestos de trabajo adaptado para estas personas. Fue un paso muy importante hacia la normalización», afirma Alemany.
En el 1987 Esment inició su actividad en el ámbito de la imprenta y los manipulados industriales. El principal reto consistía en encontrar trabajos que las personas con discapacidad pudieran desempeñar con éxito. «Se trata de buscar una actividad que puedan desarrollar bien, obteniendo un producto o servicio útil y real, de acuerdo con sus capacidades y su productividad, siempre con el mejor resultado posible», señala.
Con el paso de los años, la fundación ha evolucionado desde procesos manuales hacia otros más automáticos, incorporando maquinaria cuyo funcionamiento y mantenimiento participan las personas con discapacidad. Paralelamente, fue ampliando su actividad con nuevos servicios, como la jardinería, la agricultura y la restauración. «Tenemos tres grandes áreas que son la imprenta, la alimentación y tierra. Dentro de cada una existen diferentes secciones. En alimentación contamos con cuatro restaurantes propios, situados en Palmanova, Inca, Palma y Es Vivero, además de un obrador de pan ubicado en este último», explica Alemany. En el área de tierra, Esment dispone de un huerto cuya producción abastece a sus diferentes restaurantes. Además, en colaboración con 4kilos elabora el vino Gallinas y Focas a partir de los viñedos que cultivan.
La capacidad de adaptación es una de las señas de identidad de la fundación, que permanece atenta a las nuevas tecnologías y a las oportunidades que puedan facilitar la inserción laboral de las personas con discapacidad. Alemany destaca que «últimamente han acudido a nosotros muchas personas con trastorno del espectro autista (TEA), que presentan grandes capacidades en el ámbito tecnológico. Por ello, hemos creado una formación específica para que puedan acceder a oportunidades laborales en este sector». Actualmente, Esment cuenta con 250 trabajadores con discapacidad que disponen de un contrato indefinido. Además, otras 100 personas tienen contratos a tiempo parcial mientras cursan formación dual.