A partir de mediados de 2026 los bares y restaurantes de toda Europa tendrán prohibido utilizar envases de plástico de un solo uso tales como envases individuales de mantequilla, mermelada, azúcar, sacarina y otros. También se prohibirán los pequeños botes de champú y gel de ducha que proporcionan los hoteles.
Según el texto de ley, la supresión de estos materiales tiene un motivo puramente ecológico, ya que se trata de un texto clave para alcanzar los objetivos climáticos dentro del Pacto Verde. «Esta regulación tiene como objetivo reducir los residuos causados por los envases, haciéndolos más sostenibles, al tiempo que se aseguran los máximos estándares de gestión de residuos», publicó el Gobierno de Bélgica en su cuenta de la red social X.
Este tipo de envases plásticos en la industria hostelera ha estado en el centro de arduas negociaciones entre reguladores y lobistas de la industria de la comida rápida. También se sumó la prohibición de los llamados «forever chemicals» o «sustancias químicas permanentes» (PFAs) en los envases que entran en contacto con los alimentos destinados a consumo humano por su alta toxicidad y su relación con el desarrollo de distintos tipos de cáncer.
A pesar de todo, los hosteleros temen que esta prohibición pueda aumentar los tiempos de servicio y las dudas de los clientes acerca de la higiene. Aun así, la Unión Europea afirma en que existe una serie de prácticas y protocolos que permiten garantizar la seguridad alimentaria a este respecto.
Desde las tazas de café desechables hasta las botellas de plástico, pasando por los paquetes de compras online, la cantidad de residuos generados por embalajes en Europa nunca ha sido tan alta. Según datos del Eurostat, este tipo de residuos ha alcanzado los 189 kilos per cápita en 2021, 32 kilos más que en 2011.
Si que se aburren los chupastintas del parlamento europeo. A trabajar de verdad sinvergüenzas