Las lluvias torrenciales que han azotado la Comunidad Valenciana durante todo el fin de semana han destapado un hallazgo macabro: el cuerpo de un hombre de avanzada edad que llevaba 15 años fallecido en su domicilio.
El hallazgo llegó después de que la azotea se inundase debido a las lluvias. El agua del tejado se filtró por dentro del edificio y, a su paso entre el sexto piso y el quinto, el líquido se volvió negro.
El vecino del quinto alertó entonces del mal olor que desprendía la filtración de agua. Fueron los efectivos de Bomberos quienes entraron entonces a la vivienda del sexto piso, donde se encontraba el cuerpo del fallecido, disecado y rodeado de palomas muertas y suciedad.
Según una vecina que fue testigo de los hechos, el bombero bajó «blanco» de la impresión que le dejó la escena. «En 30 años en el cuerpo de Bomberos nunca había visto algo así», declaró el bombero que hizo el hallazgo. Según relatan fuentes vecinales, el cadáver estaba parcialmente comido por las palomas.
Curiosamente, el fallecido había seguido percibiendo su pensión y estaba al corriente de pago de todas las facturas, a excepción de una deuda que contrajo con la comunidad de vecinos, que se saldó con una multa de la Administración. Según informó A3Media, sus familiares, con quienes ya no se hablaba, no visitaron nunca la vivienda. Los vecinos afirmaron que «ese piso siempre había estado vacío» y especulaban con la posibilidad de que el fallecido se hubiera mudado a una residencia.
Pues ya debía de caer mal que a nadie le importó