El verano es tiempo de calor y de mar, pero también es tiempo de flores. Aunque es más común que en Primavera se vean más o su floración sea mayor, la temporada estival también es un tiempo en el que es común ver los vivos colores que tienen y alegrar los rincones donde están.
Geranio
El geranio es el rey del verano en las terrazas y los balcones. El verano es su estación estrella, puesto que el calor que soporta ayuda a que se mantenga viva, mientras que en invierno hay que tener cuidado con ellos al no ser plantas que soporten tanto el frío. Los geranios deben regarse regularmente de forma moderada y en verano el abono será un aporte extra.
Girasol
¿Qué es un verano sin campos de girasoles? No se lo imagina uno. Esta flor pertenece a la época estival y florece en ella, puesto que, como su nombre bien indica, su recorrido es siguiendo el sol, indicando así sus necesidades. En este sentido, su cuidado es que tengan una buena dosis diaria de este, pero también es importante regarlos con regularidad, sobre todo antes y después de que florezcan, así como proveerle de un buen sustrato y siempre mínimamente húmedo.
Margaritas
Las margaritas son flores pequeñas, pero que en cualquiera de sus variedades siempre da un toque diferente a los jardines y balcones. Estas son muy sencillas de cultivar, pero hay que tener cura con su tratamiento para que no se marchite. Son flores que agradecen el sol, pero que deben estar un poco a la sombra. Además, se deben regar regularmente sin excedernos, es decir, no encharcar el agua. En invierno, esta planta entra en reposo, por lo que se puede espaciar el riego.
Lavanda
La lavanda es una de las estrellas del verano y su aroma deja un rastro que se agradece cuando se da un paseo. Esta planta puede estar en suelo y en maceta para dar un toque de color al hogar. Su cuidado es muy sencillo, puesto que no es exigente en cuanto al riego y plantarla no es muy complicado.
Galán de Noche
Conocida por su aroma durante las noches de verano, el Galán de Noche comienza a florecer a principios del verano o finales de la primavera en función del clima. Esta planta requiere de buena luz y un suelo rico en humus de lombriz, fibra de coco y turba a partes iguales. Además, es recomendarla regarla de forma constante, pero sin encharcarla y fertilizarla de forma regular.