Existen en el mundo tendencias que llegan y se marchan sin hacer ruido, otras parecen cíclicas y vuelven cada cierto tiempo. Para la primavera-verano de este año, las cuñas y las sandalias de piel son una apuesta segura y combinan el confort y el estilo de manera excelente.
Sandalias de piel
Este tipo de sandalias supone, en cierta forma, una manera de regresar a los orígenes. Existen modelos como las sandalias de piel Porronet que tienen en la sencillez su encanto. Calidad, durabilidad, envejecen bien y no pasan de moda en pocos meses. En el mercado hay versiones de este tipo de sandalias de carácter minimalista, que quedan bien con la ropa urbana del día a día.
Para esta temporada, no hay que olvidar que las sandalias de piel juegan con pequeños matices. Podemos ver tiras finas tipo gladiadora, que suben un poco por los tobillos, así como hebillas discretas. El confort es fundamental y hasta las que son más elegantes, están ya ideadas para aguantar muchas horas de uso.
Actualmente, también se ven con detalles más atrevidos, donde el fondo sigue siendo el mismo, y se hace una sandalia que se adapte bien al pie, que acompañe los movimientos e invite a caminar.
Cuñas
Las cuñas son una respuesta ideal para las mujeres de hoy que no quieren renunciar a un poco de altura. En primavera-verano 2026 han vuelto con fuerza y alejadas de una idea de zapato incómodo reservado para ocasiones especiales. Su principal misión es estilizar, sin que ello implique un castigo.
El secreto de ellas está en el reparto del peso. Se distinguen de un tacón de aguja en que se concentra toda la presión del talón y de los metatarsos, de tal forma que la cuña reparte la carga en toda la planta del pie. Todo ello permite andar con más estabilidad, una menor tensión en el tobillo y una seguridad que se nota cuando se sube una acera o se anda sobre adoquines.
A nivel estético, el regreso de las cuñas es más a una versión mediterránea. Aquí podemos ver a las típicas de esparto, con cintas anudadas al tobillo, las cuales podemos ver conviviendo con propuestas en corcho ligero, mezclando materiales.
La altura es algo también matizable. En este momento ya no dominan aquellas cuñas desproporcionadas que hacían que cualquier tipo de trayecto fuera un desafío en materia de equilibrio. Para este año, los diseños se mueven en medidas intermedias. Están presentes con centímetros suficientes para alargar la silueta, pero sin llegar a la acrobacia. Muchos de ellos cuentan con una serie de plataformas delanteras que terminan por reducir la inclinación real del pie, lo que ayuda a que se puedan usar más horas sin dolores.
Otra de las grandes bazas es la versatilidad. Unas cuñas pueden elevar el nivel de cualquier conjunto de ropa, incluso aunque lleves unos vaqueros rectos y una camiseta blanca simple. Si optas por un vestido largo con estampado, ayuda a dar la sensación de conjunto sencillo. Hasta las prendas más sobrias proporcionan un punto de frescor que rompe la rigidez sin que se pierda la elegancia.
Las dos tendencias convergen en un mismo punto: confort y coherencia
Tanto las sandalias de piel como las cuñas destacan para este año, pero no son casualidades. Al final ambas están orientadas hacia una misma dirección. Se buscan piezas que encajen con la vida diaria, no un mero escaparate. Hablamos de unos zapatos que permiten andar, subir escaleras, conducir, ir a trabajar y acabar el día en una terraza sin que sea necesario que se lleve un recambio en la bolsa.
Debemos también mirar hacia la durabilidad, donde hay modelos que, si se cuidan bien, permiten aguantar incluso más de una temporada. La piel se adapta y la suela cede en el punto adecuado, puesto que la cuña no es de esas exageraciones pasajeras. Todo ello al final encaja con una sensibilidad que está buscando el consumo responsable, donde se adquieran menos pares, pero mejor seleccionados.
Lo que busca la clientela es un equilibrio, donde las sandalias de piel proporcionan gran sobriedad y un contacto directo con el suelo, donde se tenga la sensación de ir ligera. Aquí las cuñas valen para sumar centímetros y presencia, pero sin que ello signifique renunciar a la estabilidad. Entre las dos logran cubrir casi cualquier tipo de situación que necesites en primavera y verano.
¿Con qué debemos quedarnos?
Para esta primavera-verano no se inventa nada, pero sí que podemos decir que se busca ir con calzados confortables y sin necesidad de sufrir. Para ello, lo mejor es optar por buenos materiales, ideados para moverse. Así que ya sabes, si estabas buscando calzado, estas dos alternativas van a ser de las más habituales en nuestras calles. ¿Con cuál te quedas?