El suceso ocurrió en la discoteca Bananas, en Magaluf, cuando un hombre se acercó a Taylor y, tras chocar deliberadamente contra su brazo, le provocó un pequeño pinchazo que ella describió como un dolor agudo y repentino. "Enseguida sentí como si un líquido recorriera todo mi cuerpo y se apoderara de mí", relata la joven. A pesar del estado de confusión y pérdida de sensibilidad que comenzó a experimentar, perdiendo incluso la movilidad en sus piernas, tuvo la capacidad de alertar a sus amigas de inmediato, lo que probablemente evitó consecuencias aún peores.
Consecuencias físicas y un largo tratamiento
Tras pasar al menos cuatro horas en el hospital, los análisis de sangre confirmaron la presencia de GHB (conocido popularmente como éxtasis líquido) y un tipo de antidepresivo en su organismo. Debido a la naturaleza del ataque, el personal médico tuvo que administrarle antivirales como medida de precaución para combatir posibles enfermedades de transmisión sanguínea, como el VIH y la hepatitis B y C.
Más allá del daño físico inmediato, Coulter explica cómo este ataque ha dejado secuelas persistentes como fatiga crónica, ya que asegura que ahora se cansa rápidamente al realizar cualquier tipo de ejercicio físico y que a menudo tiene dificultades para caminar. Por otro lado esta residente británica también menciona los efectos del impacto psicológico, debido a que la joven confiesa estar lidiando con un fuerte trauma mental, caracterizado por recuerdos recurrentes y pesadillas. "Tenía miedo de irme a dormir porque me despertaba con terror", explica visiblemente afectada.
Este caso, que resuena como una advertencia para los jóvenes que frecuentan zonas de ocio nocturno, exhibe la vulnerabilidad ante este tipo de agresiones y la importancia de mantenerse alerta ante comportamientos sospechosos en entornos de ocio.
Gracias al bulo que hubo hace unos veranos con lo del tema de los pinchazos la izquierda radical que estaba en ese momento en el gobierno consiguió los puntos morados. Ya sabemos cómo acabó todo: contratos a dedo a los amigotes y millones de euros tirados a la basura.