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Cartas de los lectores

La amenaza de las guitarras

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Cuando uno piensa que las instituciones tocaron fondo, debemos tener presente que siempre pueden cavar un metro mas abajo. Este Domingo fuimos testigos de una de esas situaciones kafkianas, donde el Ayuntamiento de Sant Antoni, mediante la Policia Local, pretende cancelar una actividad comprendida dentro de su propio programa de fiestas. Hasta lo tomaríamos con humor, si no fuera porque esta actitud se enmarca dentro de una persecución sistemática hacia los establecimientos con música en vivo.

Varios de mis amigos, algunos con mas de treinta años en la isla, cuentan con nostalgia sobre aquellos tiempos en que lugares como el West End de San Antonio eran verdaderas mecas para los melómanos; donde los bares empleaban músicos como entretenimiento para sus clientes, donde un Robert Plant o un Ronnie Wood se aparecía de la nada e improvisaba una canción. Por lo visto, esos días han quedado atrás... hoy una guitarra es capaz de atraer a una patrulla en tiempo record... mucho antes que una llamada para denunciar prostitución, peleas, entre otros.

No pedimos los privilegios de los beach clubs, los party boats o las grandes discotecas, tan solo poder desarrollar una noble actividad, con horarios y volúmenes razonables, en un marco de respeto hacia los vecinos, y sin el acoso constante de las fuerzas de la ley.

La música en vivo es cultura, da vida a los pueblos, genera empleo (prescindiendo de ella varios bares podrían trabajar con la mitad del staff) y atrae a un tipo de turismo familiar y agradable... aunque ya nos queda claro que las instituciones apuntan hacia otro lado.

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