Después de unos días del sobresalto por el accidente sufrido por mi marido Diego Pérez y en la serenidad que da el paso del tiempo, quiero agradecer en el nombre de mi hijo, nieta, y en el mío propio el auxilio que le prestaron los vecinos en primer lugar hasta la llegada de los bomberos, policías, médicos y los servicios sanitarios, que acudieron en su ayuda, por desgracia colectivos a veces no suficientemente valorados y que siempre están ahí para protegernos y socorrernos.
Muchísimas gracias a todos los que participaron por su profesionalidad y empatía.