En el transcurso de la ‘Festa de la Rosa’, que organiza el PSC-PSOE como inicio del curso político, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometió este pasado domingo en la localidad catalana de Gavà que reformará el modelo de financiación autonómica. El actual sistema fue aprobado en 2009 con el voto a favor de las autonomías del PSOE, así como Cantabria y Canarias, y la abstención del PP, pero está caducado desde el año 2014. En esta gran fiesta de los socialistas catalanes, el secretario general del PSOE garantizó que durante esta legislatura, el Gobierno formado por PSOE-Sumar propondrá «una nueva financiación que será buena para Cataluña y para el resto de territorios del país». Sánchez eludió referirse a la singularidad que reclama el PSC-PSOE tras el acuerdo con ERC para investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Tampoco aportó ningún dato sobre la recaudación de los impuestos que pide Cataluña, con el IRPF en primer lugar.
Principio de ordinalidad
La definición de este nuevo modelo, del que depende la estabilidad del Govern de la Generalitat en minoría, sustentado por ERC y Comuns, motiva la exigencia del PSC, para satisfacer a sus socios, de aplicar el principio de ordinalidad, consistente en que las comunidades que aportan más recursos no queden situadas por debajo de las que menos contribuyen. Mientras el Ministerio de Hacienda no lo acepta, ERC lo considera necesario para apoyar a Illa.
El riesgo de la unilateralidad
Aquel modelo de financiación sigue castigando hoy, 24 años después, a las familias y las empresas de Baleares. El próximo año los ciudadanos de las Islas recibirán, cada uno de ellos, 313 euros menos que la media nacional. El Govern Prohens tendrá 388 millones menos de los que le corresponderían. El Archipiélago balear no puede continuar con este modelo ni salir perjudicado con una reforma redactada desde la unilateralidad de una única comunidad porque las Islas también son un territorio singular y ello debe ser reconocido económicamente.